La metedura de pata que le puede costar la carrera a Zlatan Ibrahimovic

Luis Tejo
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Zlatan Ibrahimovic se lamenta con los brazos en jarras durante un partido del Milan
Ibrahimovic durante un partido con el Milan. Foto: Andrea Staccioli/Insidefoto/LightRocket via Getty Images.

Zlatan Ibrahimovic es el mejor futbolista del mundo no solo en la actualidad, sino de todos los tiempos. Es el dios del balompié, el mayor mito de la historia de este deporte, el alfa y el omega de la pelota, el ídolo de tu ídolo. La fuente de tales afirmaciones, por supuesto, es el propio delantero sueco, que, aparte de ser muy talentoso, de autoestima va bastante sobrado, como se puede comprobar cada vez que abre la boca con un micrófono delante o que publica algo en sus cuentas en redes sociales.

El atacante del Milan se basa sobre todo en la espectacularidad de su juego; sí que es cierto que para el recuerdo quedan algunos golazos suyos dignos de aplauso. Y también en su muy nutrido palmarés, en el que abundan los campeonatos de liga en varios países y con muchos equipos (aunque, pese a haber jugado en transatlánticos como el Barcelona, el Inter, la Juventus, el PSG o el Manchester United, a nivel internacional solo ganó una Europa League con los diablos rojos en la que apenas participó por lesión). De lo que quizás no debería presumir es de inteligencia fuera del campo, puesto que, pese a la buena imagen que tiene de sí mismo, a veces toma decisiones más que cuestionables.

Sin ir más lejos, se acaba de descubrir que puede haber cometido un error gravísimo. Tanto como para, potencialmente, terminar por la fuerza con su carrera como jugador en activo. Según informa el diario Aftonbladet de Estocolmo, Zlatan figura como uno de los propietarios de la casa de apuestas Bethard.

Imagen de una campaña promocional de Ibrahimovic para la casa de apuestas Bethard. Foto: Instagram @bethardofficial
Imagen de una campaña promocional de Ibrahimovic para la casa de apuestas Bethard. Foto: Instagram @bethardofficial

La vinculación de Ibra con la empresa era pública y notoria, ya que durante mucho tiempo ha sido una figura habitual en sus comunicaciones promocionales. Lo que se desconocía es que, aparte de ese contrato publicitario, también formaba parte de su accionariado. El periódico asegura que se convirtió en uno de los dueños a través de Unknown AB, la sociedad limitada que usa para sus negocios.

Concretamente, según indica un informe al que ha tenido acceso este medio, desde 2018 Unknown AB posee un 10 % de Gameday Group PLC, que es el consorcio propietario en exclusiva de Bethard. Esto significa que Ibrahimovic sería el cuarto socio con más participación en la casa de apuestas. En la cuenta de resultados más reciente (la de 2019) declaró beneficios tras impuestos de 301 millones de coronas suecas (algo menos de 30 mllones de euros).

Sportbladet, la sección de deportes del periódico, ha contactado con el registro empresarial de Malta, el país donde tiene su sede la casa de apuestas (y que, gracias a sus condiciones fiscales ventajosas y a su estatus como miembro de la Unión Europea, es el hogar de abundantes compañías del mismo sector) y ha podido constatar que la empresa de Ibrahimovic sigue figurando como dueña parcial de Bethard. También ha consultado a Erik Skarp, primer ejecutivo (CEO) de la compañía; este ha ratificado la presencia de Zlatan. Pero no ha querido aportar detalles sobre el puesto exacto del futbolista en el organigrama: "Tenemos un contrato que seguimos y, si surgiera algún problema, lo resolveremos juntos".

Por supuesto, el problema ha surgido. Porque no se trata de una inversión más. El reglamento disciplinario de la UEFA y el código ético de la FIFA prohíben expresamente a todo aquel que esté vinculado con el fútbol tener ningún tipo de interés, ya sea directo o indirecto, en entidades que trabajen en el sector de las apuestas. El motivo es evidente: existe el riesgo de que adulteren la competición condicionando el resultado de los partidos para que favorezcan a sus negocios.

Ibrahimovic ha vuelto hace poco a la selección sueca y ha participado con ella en la fase de clasificación del próximo Mundial, en encuentros contra Georgia y Kosovo para los que Bethard ofreció cuotas. De ahí que el código de la FIFA se pueda aplicar en su caso. La normativa de la UEFA también, desde el momento en que jugó con el Milan en partidos de Europa League esta temporada.

Zlatan Ibrahimovic, número 11 de la selección de Suecia, a punto de chutar el balón con su pierna izquierda durante un partido
Ibra golpeando el balón durante el partido de Suecia contra Georgia de clasificación para el Mundial de 2022 disputado el pasado 25 de marzo. Foto: David Lidstrom/Getty Images.

Para situaciones de este tipo, la FIFA prevé castigos graves. La multa económica, que según el Aftonbladet ascendería a cerca de un millón de coronas (algo menos de 100.000 euros), no supondría mucha preocupación para alguien con los recursos económicos de Zlatan. Lo doloroso sería la posible sanción sin participar en ninguna actividad relacionada con el fútbol, que podría llegar a ser de hasta tres años. Teniendo en cuenta que Ibra cumplirá 40 el próximo octubre, hay altísimas probabilidades de que esto supusiera su retirada mucho antes de lo previsto.

El periódico sostiene que la federación sueca conocía desde hace años este conflicto de intereses. "No quiero especular sobre posibles sanciones. Por supuesto, seguiré insistiendo para que la FIFA aclare sus reglas, que sinceramente son confusas en este sentido", declaró al respecto Håkan Sjöstrand, secretario general. El mandatario afirma también que, por ahora, no han hablado con el propio Zlatan al respecto.

Asimismo, tampoco se dispone de la versión de los hechos que pudiera aportar Ibrahimovic. De momento ni ha contestado a las preguntas de los periodistas suecos ni ha hecho comentario alguno a través de sus perfiles en internet. No obstante, teniendo en cuenta los datos que se conocen y lo inflexibles que se han mostrado las autoridades del fútbol ante casos mucho más leves, el futuro no pinta nada bien para él. 

A los aficionados nos queda la duda de, con tantos negocios de todo tipo en los que podría involucrarse (y en los que, de hecho, ya está metido), qué necesidad tenía de complicarse la vida con algo que, si no lo sabía a ciencia cierta, como mínimo debería sospechar que no es nada correcto, no solo desde el punto de vista legal, sino también moral. Así dicen que son los genios: unos locos incomprendidos. Lástima que los mortales, más humildes, más alejados de la divinidad, nos manejemos con códigos distintos.

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