Zidane II el Libertador: así rompió las cadenas del tirano argentino

Albert Ortega
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MADRID, SPAIN - MARCH 01: Zinedine Zidane, manager of Real Madrid during the Liga match between Real Madrid CF and FC Barcelona at Estadio Santiago Bernabeu on March 01, 2020 in Madrid, Spain. (Photo by Sonia Canada/Getty Images)
MADRID, SPAIN - MARCH 01: Zinedine Zidane, manager of Real Madrid during the Liga match between Real Madrid CF and FC Barcelona at Estadio Santiago Bernabeu on March 01, 2020 in Madrid, Spain. (Photo by Sonia Canada/Getty Images)

El Real Madrid ha conquistado su primera Liga sin Cristiano Ronaldo. Un fenómeno que no se producía desde la temporada 2007/08 y que conecta el deseo de Zinedine Zidane con la necesidad imperiosa que tenía el club blanco de trasladar su dominio en la Copa de Europa a la competición liguera. Sin la superestrella portuguesa y con un Eden Hazard que nunca abrazó el papel de líder ofensivo que reclamaba su fichaje, el técnico francoargelino ha tenido que reinventar sobre la marcha un equipo cuyas posibilidades ofensivas se vieron muy limitadas a causa de la irregularidad y las lesiones del belga.

Tras unos primeros meses de incertidumbre, Zidane comprendió que, ante la desaparición en combate del hombre encargado de multiplicar las posibilidades ofensivas desde el desborde, la atracción de contrarios y la producción ofensiva, debía elaborar un plan cimentado en la solidez defensiva y el control de los partidos. De este modo, el técnico ha logrado confeccionar el sistema defensivo más robusto (22 goles en contra) desde la temporada 1987-88 con Paco Buyo en la portería (26 goles). No cabe duda: el Madrid 2019/20 se ha construido de atrás hacia adelante.

La consistencia del ecosistema madridista hubiese sido prácticamente imposible sin la presencia de un guardameta que ha dominado el área: Thibaut Courtois. Sin necesidad de realizar paradas extraordinarias gracias a una envergadura que le permite convertir balones complicados en fáciles, el belga ha sumado 18 porterías a cero y 6 de manera consecutiva desde que se reanudó el fútbol español. Sin opciones para la segunda opción. Solo así se podía desbancar a Jan Oblak y arrebatarle su quinto trofeo Zamora como portero menos goleado del torneo.

En este sentido, hay que destacar la influencia de Ferland Mendy como lateral corrector a la hora de aportar velocidad y una tensión defensiva para la zaga blanca mucho más alta de la que le suele dar Marcelo, el rendimiento liberador de Federico Valverde en la recuperación de balones y su impacto en el dúo Kroos-Modric, un Casemiro que cada vez se convierte en mejor futbolista y la pareja Raphael Varane-Sergio Ramos en esta liga del sprint.

Por otra parte, el citado control del partido se ha impuesto desde la circulación de balón siempre que se ha podido. El Madrid ha gozado de un circuito de pases que le ha permitido dominar al rival y ayudado a perder el cuero donde ‘quería’ para volver a recuperarlo en apenas unos segundos. Zidane ha juntado el mayor número de centrocampistas posibles siempre que Isco ha estado en buen estado (vs Valencia o Granada) y con Kroos en el mando de operaciones. Si el conjunto blanco se equivocaba en un pase, los de Zidane estaban excelentemente posicionados y muy cerca del esférico para robarlo. Y si no podían, el repliegue era de una rapidez y determinación espartana.

Lo anterior se ha complementado con dos aspectos vitales, uno individual y otro colectivo aunque están relacionados. El primero lo protagoniza Karim Benzema, quien por fin esta temporada ha recogido los frutos que lleva sembrando desde hace una década. Vestido de líder ofensivo y goleador del Real Madrid, el francés ha enarbolado la fase ofensiva de su equipo hasta adueñarse del volumen finalizador y tirar del carro en los momentos más determinantes.

Sintiéndose estrella ante la ausencia de Hazard y el adiós de Cristiano Ronaldo, el ‘9’ y sus 21 dianas le han colocado como segundo máximo goleador del campeonato. De los 19 tantos citados, 13 sirvieron para marcar el primer gol madridista en el encuentro. Un dato al que hay que añadir que ningún futbolista blanco más se encuentra en el TOP10 a excepción del francés. No vamos a descubrir al Karim ahora, pero nunca antes le habíamos visto ser el foco ofensivo del Real Madrid durante dos temporadas consecutivas.

En parte porque jamás la plantilla le señaló como el máximo responsable goleador. Nunca se presentó como la máxima amenaza ofensiva del ataque blanco. Hasta ahora. Ahora el ‘9’ del Real Madrid tiene valor doble. Sin dejar de brindar exhibiciones entre líneas, potenciar a sus compañeros y moverse por todo el frente de ataque, el galo ha incorporado una batería de movimientos muy agresivos dentro del área. Más enfocado a la definición.

Por último, hay que resaltar el valor de una de las principales virtudes de Zinedine Zidane: la gestión magistral de la plantilla. Como ya sucedió en la primera liga que levantó, la capacidad de convencimiento del técnico blanco ha sido vital en la consecución del título. La construcción de un grupo de hasta 17 futbolistas donde todos han superado los 900 minutos de juego y 21 de ellos han marcado gol, ha hecho que la profundidad del armario blanco acabe por sacar a la luz la deficiente planificación deportiva de un FC Barcelona incapaz de seguirle el ritmo tras el parón.

El Real Madrid compitió más y mejor en el momento en la recta final del campeonato y puso la sexta marcha en la Liga del sprint. Es cierto que el conjunto de Quique Setién tiene al mayor argumento ganador en cuanto a vencer ligas se refiere, Leo Messi, pero el número de nombres que conforman su primera plantilla y hayan estado a la altura de la exigencia del reto se ve drásticamente reducido si llevamos a cabo la comparación. Y aún sí, al final, por muy mal momento que haya atravesado el Barça, Leo Messi te ha obligado a ser el mejor equipo a 38 jornadas.

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