Yusuf Abdi Ali, el hombre acusado de crímenes de guerra que era chofer de Uber y Lyft en EEUU

Una búsqueda en Google sobre el historial de Yusuf Abdi Ali lleva a un resultado simple y replicado en portales informativos de todo el mundo: un criminal de la guerra en Somalia en los años 80.

Íconos de Uber y Lyft en un carro de servicios. (Foto: AP)

Sin embargo, estos datos parecieron no ser de importancia para Uber y Lyft. Ambas empresas aceptaron entre sus empleados a Ali, quien tenía una calificación de 4.89 estrella en la aplicación de la primera compañía citada y estaba en la categoría de chofer “Pro Diamante”.

“Hago esto todo el tiempo”, aunque prefería los fines de semanas porque “es donde está el dinero”, relató Ali a un reportero de la CNN, que se subió a su vehículo de manera encubierta.

Apenas dos días después de haber solicitado el puesto de chofer, Ali dijo que había sido aprobado en Uber para transportar a pasajeros en Virginia, tarea en la que había pasado los últimos 18 meses.

“Solo quieren un chequeo de tus antecedentes. Si lo solicitas esta noche, quizás en dos días tengas el trabajo”, resaltó el hombre, quien dice que prefiere trabajar en Uber antes de Lyft.

Ali no tiene antecedentes delictivos en Estados Unidos.

Ali maneja un Nissan Altima blanco por los suburbios de Virginia. Aún no ha sido condenado por ningún crimen, pero existen cientos de documentos que lo inculpan de haber cometido varias atrocidades mientras servía en un comando militar durante la guerra en Somalia.

Acusado de crímenes atroces

De acuerdo a la página web Trial International, en 1984 Ali y sus soldados aterrorizaron y masacraron a la población civil de Isaaq, uno de los territorios más grandes en el país, y realizaron desde ejecuciones hasta palizas y tratos crueles bajo las órdenes del Ejército de la República Democrática de Somalia.

Se estima que durante la masacre, llamada el “Genocidio de los Isaaq”, murieron entre 50,000 y 100,000 personas, aunque fuentes locales indicaron que las cifras superaban las 200,000 muertes.

Conocido también como el coronel Tukeh, Ali está acusado de desarmar a los soldados de Isaaq en 1988 y enviarlos a la ciudad de Hargeisa para que fueran ejecutados junto a otras personas.

En ese mismo año decidió escapar a Canadá y solicitar asilo. Sin embargo, fue deportado en octubre de 1992 cuando salieron a la luz varias pruebas de esos crímenes. Un año más tarde llegó a Estados Unidos y solicitó la residencia, pero en 1994 se enfrentó a la deportación.

Residente de EEUU

Sin embargo, en 1996 regresó nuevamente gracias a una visa obtenida a través de su esposa, quien se había convertido en ciudadana estadounidense y desde entonces ha permanecido en el país. Ella fue acusada de fraude porque en su solicitud había escrito que era una refugiada de los crímenes cometidos en contra de los civiles somalíes.

Durante sus años como residente estadounidense, Ali también fue admitido en otros puestos de trabajo que deberían tener un proceso estricto para escoger a sus empleados.

En 2016, un reporte de Fox 5 reveló que un hombre con antecedentes criminales había estado trabajando como guardia de seguridad en el Dulles International Airport, en Washington.

Se trataba de la misma persona que también había sido descubierta por la Canadian Broadcasting Company en 1992 a través de un documental donde se revelaban sus crímenes contra de la humanidad. En ese entonces él vivía en Toronto y había negado todo.

Pero ahora, la aparición de una persona que fue presuntamente torturada por Ali lo ha puesto entre la espada y la pared. Se trata de Farhan Mohamoud Tani Warfaa, quien en en 1997 tenía 16 años y había sido capturado bajo sus órdenes y llevado junto a otros hombres.

Durante su detención que duró cerca de tres meses, según explica Trial International, Warfaa fue torturado e interrogado en disímiles ocasiones. El propio Ali había participado y había ordenado a los guardias que le dispararan y enterraran su cuerpo, pero finalmente pidieron un rescate de dinero a cambio de su vida.

Según CNN, Warfaa llegó a Estados Unidos para presentar una demanda apoyada por el Centro para la Justicia y la Responsabilidad (CJA) en la que lo acusa de liderar una "campaña de contrainsurgencia brutal que se negó a distinguir entre civiles y combatientes" entre 1984 y 1989.

Su caso continuará en un tribunal civil de San Francisco a pesar de que ningún tribunal penal tiene poder para juzgarlo por sus presuntos crímenes de guerra.

En tanto, con respecto al proceso de selección de su personal, Uber señaló que el año pasado había fortalecido su política y había incluido más controles.

Todos los conductores "deben someterse a una verificación de antecedentes de manejo y antecedentes penales que revisan los registros locales, estatales y nacionales, y evaluamos la elegibilidad de acuerdo con los criterios establecidos por las leyes locales", dijo Uber en un comunicado a CNN.

Tras la publicación del reportaje de CNN, Ali ha sido suspendido de su trabajo en Uber mientras que su caso está bajo investigación. En tanto, Lyft señaló que desde el 2018 también fue retirado como parte de su equipo de trabajo.