Yulimar Rojas: la chica de origen humilde que se transformó en la reina del triple salto

Si hay una atleta que representa los valores olímpicos es la campeona de triple salto Yulimar Rojas.

Su vida es una muestra de perseverancia, iniciativa, tolerancia, trabajo en equipo, alegría, compromiso y creatividad.

No cabe duda de que es la atleta venezolana más importante del momento y la que tiene más posibilidades de lograr la cuarta medalla de oro para su país.

Su extraordinaria carrera la ha posicionado como la mejor en la historia de salto triple bajo techo. Y en una prueba preparatoria para la cita olímpica, en el Mitin del Vallehermoso, sumó cuatro marcas superiores a los 15 metros y rozó el récord mundial de la ucraniana Inessa Kravets de 15,50.

Todo en la vida de Rojas parece un reto a la ley de probabilidades.

Desde su espigada figura de 1,92, muy por encima de la estatura promedio de las mujeres venezolanas que apenas alcanza el 1,58. También resulta increíble que alcanzara ese desarrollo esquelético-muscular sin contar con una alimentación balanceada. Ha declarado en numerosas entrevistas que en su ranchito de la barriada de Pozuelos, en el estado Anzoátegui, en ocasiones no tenía lo suficiente para comer.

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Es la tercera de seis hermanos, pero no todos tienen su mismo apellido. Su padre biológico se marchó a probar suerte en Estados Unidos y fue su padrastro el que asumió el rol de figura paterna. Aunque su heroína es su madre, que levantó a su familia trabajando como secretaria de una prefectura.

Rojas llevaba el deporte en la sangre, pero nació en un país sin una política de apoyo a los deportistas ni una tradición fuerte en el atletismo. Así que llegó a esa disciplina por casualidad. Su verdadero interés era jugar voleibol, pero cuando la llevaron al Complejo Polideportivo del estado Anzoátegui no consiguió entrenadores. Gracias a su personalidad vivaz y su fisionomía no pasó desapercibida y mientras curioseaba en la pista llamó la atención de los técnicos.

A la semana ya estaba entrenando y a los 15 años formaba parte del equipo nacional y era una de las 10 mejores triplistas del mundo.

Su entrenador juvenil, Jesús Tuqueque Velásquez, le compró su primer par de zapatos deportivos. Quizás con ese recuerdo vivo, ha comprado zapatos a todos los chicos que actualmente entrenan en el desvencijado centro deportivo donde ella comenzó hace diez años.

Rojas sabía que tenía talento pero no se durmió en los laureles. Ella misma contactó por redes sociales al legendario triplista cubano Iván Pedroso y le pidió que la entrenara. Él ya seguía desde lejos su desempeño y al poco tiempo Rojas aterrizó en el aeropuerto madrileño de Barajas para iniciar su preparación con el mejor saltador de la historia.

A los cuatro meses de asentarse junto a Pedroso en Guadalajara, una ciudad de unos 80 mil habitantes de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, ganó el Mundial indoor de 1996 celebrado en Portland.

Y desde allí no han parado los logros: se alzó con medalla de plata en los Juegos Olímpicos Río 2016, oro en el Mundial de Londres 2017, oro en el Mundial Indoor Birmingham 2018, oro en el Mundial Doha 2019, oro en los Juegos Panamericanos Lima 2019 y Récord del Mundo indoor (15,43).

A los 25 años, a Rojas aún le quedan muchos desafíos por alcanzar. El primero de ellos es lograr la presea dorada en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021.

Pero ya ha dejado su impronta en el atletismo femenino. Y en Venezuela, todas las niñas deportistas anhelan ser Yulimar.

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