Nueva York prohibe la venta de nata a menores de 21 años por esta increíble (y triste) razón

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Dos policías del área de Nueva York patrullan por el metro. (Photo: Alexi J. Rosenfeld via Getty Images)
Dos policías del área de Nueva York patrullan por el metro. (Photo: Alexi J. Rosenfeld via Getty Images)

Dos policías del área de Nueva York patrullan por el metro. (Photo: Alexi J. Rosenfeld via Getty Images)

Los populares botes de “spray” de nata montada tienen los días contados en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, al menos para los menores de 21 años.

El motivo de su prohibición es que muchos jóvenes utilizan el bote como método para drogarse, ya que inhalan el óxido de nitrógeno que alberga en su interior.

Este componente es conocido como el “gas de la risa” y se emplea en este producto para mantener la consistencia de la nata. No obstante, algunos menores extraían el gas para usarlo como narcótico. Al respirarlo, produce en la persona un efecto de euforia que apenas suele llegar al minuto de duración.

Las multas por vender este producto a menores puede alcanzar los 500 dólares

Ante el creciente uso del “spray” de nata como método para drogarse entre los jóvenes, las autoridades del estado de Nueva York se han visto obligadas a prohibir su venta a los menores de 21 años, a través de una ley. Según informan medios locales, esta ley se aprobó el año pasado, pero será este 1 de septiembre cuando entre en vigor

El incumplimiento de esta nueva norma puede salirle caro al vendedor, ya que la multa por vender nata en bote a menores asciende a 250 dólares, o 500 en el caso de que sea reincidente.

Para poder acceder a este producto, las personas deberán enseñar su carnet de identidad, al igual que pasa con otros productos como el alcohol o el tabaco.

Efectos de inhalar este gas

El principal problema de esta situación radica en que el óxido nitroso es una sustancia relativamente fácil de conseguir, ya que, aunque su uso lúdico sí que está prohibido en una gran mayoría de países (España, entre ellos), su venta no. De hecho, hasta hace no mucho, la gran mayoría de globos que se vendían por las calles de este país se inflaban con este gas.

Sus efectos son considerados leves por los expertos, aunque descartan su consumo totalmente, ya que si se consume en dosis altas puede provocar consecuencias graves para la salud.

La razón es que al respirar este gas, este sustituye al aire de nuestros pulmones y mientras dura su efecto no se puede respirar. Por tanto, si se aspira durante mucho tiempo puede provocar la asfixia. También actúa como depresor del sistema nervioso central, llegando a afectar a la memoria y las respuestas motora y refleja.

Su efecto produce en las personas una sensación de euforia debido precisamente a la privación de oxígeno al cerebro, además suelen mostrar el rostro sonriente o caer en un ataque de risa incontrolada.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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