Yolanda Díaz muestra en Salvados que los políticos también son humanos

La reforma laboral ha monopolizado la actualidad política en los últimos días. La agónica votación, en la que el Gobierno fue capaz de sacar adelante su propuesta gracias a la equivocación de un diputado del PP, ha propiciado muchos titulares, al tiempo que ha reforzado a su principal impulsora, Yolanda Díaz.

La vicepresidenta del Gobierno y también ministra de Trabajo ha concedido una entrevista a Salvados en la que ha profundizado en cómo ha vivido estas jornadas frenéticas en las que no sabía si el Congreso iba a dar luz verde a la reforma. Pero Díaz también ha querido revelar una faceta mucho menos conocida de la clase política: cómo le afectan las cosas.

Yolanda Díaz durante la entrevista en Salvados. (Atresmedia)
Yolanda Díaz durante la entrevista en Salvados. (Atresmedia)

Y es que normalmente los políticos no suelen mostrar esa cara más personal en la que desvelan sus miedos, sus preocupaciones o sus sentimientos. Más bien parecen robots a los que no les afectan las circunstancias y simplemente se limitan a legislar. Una postura útil muchas veces para conseguir sobrellevar las críticas, pero que les hace transmitir una postura de distanciamiento respecto a la sociedad.

Y precisamente en la entrevista con Gonzo la política gallega ha roto los moldes. Preguntada por el periodista sobre la presión de estos meses, ha querido contestar sin tapujos.

"Soy una de las mujeres más presionadas de nuestro país. La sufro. La sufro mucho. Estoy rodeada por todos los sitios", analizaba.

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En ese momento Gonzo le recordaba una pintada que había aparecido en un barrio gallego en la que se acusaba a la vicepresidenta de vende obreros y le cuestionaba sobre cómo llevaba las críticas.

"Con naturalidad porque no son críticas multitudinarias", respondía.

Al final de la entrevista Díaz dejó otro momento poco acostumbrado en la clase política, al revelar que se siente "agotada". El periodista le preguntó que si podría dedicarse a su proyecto político compaginándolo con las funciones que tiene actualmente en el Gobierno.

"Soy una mujer que tengo un enorme defecto y es que soy demasiado trabajadora. Me levanto a las cinco de la mañana. Y, por supuesto, lo que haga no va a entorpecer mis tareas jamás como ministra de Trabajo", respondió.

Y el conductor de Salvados quiso insistir en esta idea. "¿Hasta cuándo tiene usted cosas que hacer como ministra de Trabajo?", inquirió.

"No lo sé. Estoy agotada", confesó, antes de profundizar en cómo se habían desarrollado los últimos meses, en los que desde el 23 de agosto no había descansado ni un solo fin de semana, ni siquiera en el periodo navideño.

Una confesión que busca normalizar un poco la vida de los políticos y que refleja a la perfección que son también humanos que sufren como el resto por el trabajo, por la falta de tiempo o por las preocupaciones. Aunque casi nunca lo demuestren.

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