A Yolanda Díaz le tienen más miedo de lo que reconocen los partidos

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La ministra de Trabajo, vicepresidenta segunda, y líder de Sumar, Yolanda Díaz (Photo By Alejandro Martinez Velez/Europa Press via Getty Images)
La ministra de Trabajo, vicepresidenta segunda, y líder de Sumar, Yolanda Díaz (Photo By Alejandro Martinez Velez/Europa Press via Getty Images)

De Yolanda Díaz se dice que "llega tarde" para levantar de cero una herramienta electoral con la que aspirar a presidir el Gobierno, que no cuenta con "apoyos suficientes" para marcar y hacer crecer un perfil propio, que sin el músculo de un partido "está vendida antes siquiera de comenzar" su carrera, que una candidata comunista no liderará nunca un partido mayoritario en España... y muchas más cosas.

Pero algo tendrá la vicepresidenta segunda, y cabeza visible de Sumar, cuando la copian para reducir y asfixiar su radio de acción, le realizan un marcaje al hombre para evitar que crezca o tratan de demonizarla cuando se dedica a intentar aplicar medidas que diferentes gobiernos europeos -de izquierda y derecha- ya han puesto en marcha.

Que se lo digan a Pedro Sánchez. El discurso que el presidente del Gobierno entonó el martes con la catarata de medidas sociales para ayudar a las familias más desfavorecidas es idéntico al que Díaz hizo el pasado viernes durante la presentación oficial de Sumar y con la única diferencia que Sánchez, como presidente, habló de medidas concretas, mientras que la gallega esbozó una declaración de intenciones.

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Es más, un par de horas antes de iniciarse el debate en el Congreso, Díaz concedió una entrevista a RTVE en la que incidió en la necesidad de poner un impuesto extraordinario a la banca y, en especial, a las grandes eléctricas.

Desde la derecha, no hay mucho más que decir. Para atacar al PSOE directamente acusaron al líder del Ejecutivo de haberse "podemizado". Es decir, que ven más peligrosa a Díaz que al propio Sánchez.

Del propio Podemos original, donde Pablo Iglesias ya no apoya sin fisuras a su pupila por temor a que el partido morado no se integre en Sumar como él quiere.

Caso aparte es el de ERC. La obsesión de su líder, Gabriel Rufián, con ella no es nueva. Pero el martes fue tan elocuente que incluso se lo recriminaron tal y como figura en el diario de sesiones. Fue cuando

Rufián reclamó al Ejecutivo "más ambición a la hora de legislar" tras reprocharle a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, -quien no intervenía en el debate- el haber aprobado la reforma laboral “con la CEOE”. Todo ello tras haber modulado el tono habitual de los republicanos hacia otro más "peronista de izquierdas", como resumió Pedro Vallín en 'La Vanguardia'. Con regusto a justicia social y derechos de los trabajadores.

¿Les suena? Las aguas se han abierto en el escenario político, y nadie camina por el centro, que ha quedado desierto. El futuro se decidirá en los extremos y, en el de la izquierda, Díaz empieza a coger una envergadura muy temida por quienes tratan de menospreciarla.

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