Xisca (o Mary) y Nadal, ¿por qué su relación es la más estable del tenis?

Si hay algo que caracteriza a Rafa Nadal (33) es la discreción con la que lleva su vida privada desde que comenzara a ganar partidos siendo aún un joven tenista. En apenas unos días, el manacorí y su novia ‘de toda la vida’ se darán el ‘sí, quiero’ en Mallorca. El enlace tendrá lugar el 19 de octubre pero, ¿cómo es la mujer que ha enamorado a uno de los mejores deportistas españoles de la historia?

Xisca Perelló, el gran talismán de Nadal (Photo by Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)

María Francisca Perelló (31), más conocida como Xisca (o Mary, como la llama cariñosamente el tenista), siempre ha permanecido en un segundo plano al lado de su novio. Tímida y sin ninguna intención de aparecer en photocalls o eventos publicitarios en los que podría cobrar cifras astronómicas, conocía a Rafa en Manacor (los dos nacieron en esta localidad mallorquina) hace quince años cuando ambos eran aún unos adolescentes. La encargada de presentarles fue la hermana de Rafa, Maribel, con la que Xisca había ido al colegio religioso Pureza de María. Y desde ese día no se han separado.

Metida de lleno en la familia (y los negocios) de Nadal

Mary es hija única. Su padre es un constructor muy conocido en Mallorca, Bernat Perelló, y su madre, María Pascual, es funcionaria en el ayuntamiento de Manacor. Cuando Rafa comenzaba a despuntar en el mundo del tenis, Xisca fue su gran punto de anclaje a la tierra junto a su familia más cercana. Con apenas 18 años, la joven apostaba por seguir estudiando y se matriculaba en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Palma de Mallorca (allí intentó que nadie supiera que era la novia de Rafa), donde ambos siguen residiendo a pesar de los continuos viajes de Rafa por todo el mundo. Tras licenciarse, Xisca comenzó a trabajar en el departamento de comunicación de Endesa y después como asistente del gerente de una gran aseguradora.

Poco después decidió marcharse a Londres una temporada para especializarse en marketing deportivo y así poder implicarse de lleno también en la carrera de su novio. De hecho, hoy es ella la que se encarga de controlar como directora de estrategia y relaciones institucionales los proyectos de integración social de la Fundación Rafa Nadal, entre los que destaca el Centro Fundación Rafa Nadal de Mallorca en el que ofrecen un programa educativo basado en el deporte para menores en riesgo de exclusión o la Nadal Educational Tennis School, ubicada en una de las zonas más pobres de la India, donde atienden a niños y niñas de diferentes comunidades desfavorecidas. En la fundación trabaja además codo con codo con su suegra, Ana María, que es la presidenta y con la que mantiene una relación estupenda.

Rafa Nadal durante un torneo (Photo by RvS.Media/Monika Majer/Getty Images)

Siempre con Rafa pero sin dejar su trabajo

Desde que se conocieron con 17 años ella y 19 él, Xisca se ha convertido en el mayor apoyo de Nadal tanto dentro como fuera de las pistas de tenis y tanto en los buenos y como en los malos momentos profesionales de Rafa. Trabajadora y perfeccionista, como la definen sus amigos, la prometida del tenista ha sabido adaptar su vida profesional a la de su pareja, algo nada fácil teniendo en cuenta que Rafa pasa fuera de casa más de 300 días al año.

Al contrario que otras parejas de tenistas, como por ejemplo Ana Boyer, que ha dejado aparcada su faceta profesional para seguir con su bebé a Verdasco por todo el mundo, Xisca ha continuado trabajando todos estos años sin dejar de apoyar al mismo tiempo la carrera de Rafa. Ella es su mayor fan y su gran talismán en los grandes torneos en los que es habitual verla en las gradas junto a los padres y la hermana del tenista. Eso sí, Xisca no va a todos los partidos y deja a Rafa su espacio a la hora de entrenar y concentrarse ante un gran torneo, algo que él siempre ha necesitado. Tal vez otro de los secretos de la estabilidad emocional de la pareja.

Juntos viven en Porto Cristo (Manacor), donde Rafa tiene un chalet valorado en cuatro millones de euros y ahí disfrutan de la tranquilidad y el anonimato siempre que pueden. Ella además viaja a menudo a Barcelona para cumplir con compromisos de la fundación. Adoran pasar tiempo en el mar a bordo del yate de lujo que compró él este verano y que le costó 5 millones de euros. A la pareja también le encantan los relojes de marcas de alta gama.

A ninguno de los dos les gustan las fiestas ni los eventos sociales ni ser el centro de atención de las revistas del corazón y prefieren mantenerse en un perfil bajo frente a los medios. Son contadas las ocasiones en las que hemos escuchado la voz de Mary y ni ella ni Rafa han hablado nunca de su relación en una revista, una forma de ver la vida y la fama que sin duda les ha unido aún más y les convierte (con permiso de Federer y su mujer) en una de las parejas más estables del mundo del deporte. Xisca ni siquiera tiene redes sociales, aunque sí cuenta con más de un club de fans en Instagram que publica fotos de ella animando o sufriendo por su chico en la grada.

Una boda tan discreta como ellos

Pocos son los datos que se conocen del futuro enlace de Nadal y Xisca. Cuando saltó la noticia, a comienzos de 2019, el propio Rafa aseguró que no le gustaba que algo tan íntimo se hubiese filtrado a los medios. La boda será el 19 de octubre en la finca privada de Sa Fortalesa, en Pollença. Se rumorea con la posible asistencia de Don Juan Carlos al enlace, ya que el Emérito y Rafa son grandes amigos y se les ha visto en cenas privadas en numerosas ocasiones.

Y por supuesto, el vestido de la novia es el secreto mejor guardado como en cualquier boda. Pero hace un par de meses se descubría que la novia del tenista se había reunido en varias ocasiones con Rosa Esteva, fundadora y diseñadora de la firma mallorquina Cortana, y que será ella la encargada de vestirla en el día más especial de su vida. Igual que la joven, todo indica que su vestido de novia será discreto y con un toque romántico y bohemio, muy del estilo además de la marca que une arte y naturaleza en sus creaciones nupciales.