El peligroso fenómeno al alza de la cocaína de 'comercio justo'

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La prensa británica lleva algún tiempo fijándose en un fenómeno creciente que cada vez gana más adeptos en el país y que han bautizado como “Woke Coke” y que viene a ser la compra de cocaína con la etiqueta de ‘origen ético’, 'comercio justo' o similares. Y por ella los consumidores están dispuestos a pagar una suma considerablemente más alta por gramo, como publicaba esta misma semana Daily Mirror.

Sus clientes son consumidores dispuestos a pagar más por la droga si esta lleva la etiqueda de 'origen ético'. (Foto: Getty Images)
Sus clientes son consumidores dispuestos a pagar más por la droga si esta lleva la etiqueda de 'origen ético'. (Foto: Getty Images)

Según este diario, el consumidor al que va dirigida esta droga ‘ética’ pertenece a la clase media británica y está dispuesto a pagar hasta 200 libras (235 euros) por un gramo al considerar que se ajusta a su estilo de vida “vegano y orgánico”. Los expertos avisan de que en realidad solo se trata de una estrategia de marketing y que comprobar que, efectivamente y como se anuncia, se trata de droga de ‘origen ético’o ‘respetuosa con el medio ambiente' es complicado, cuando no, imposible. 

Neil Woods, experto en drogas consultado por Daily Mirror, califica ese ‘Woke coke’ como una “estafa” sentenciando que es imposible producir cocaína bajo la premisa con la que se les está vendiendo. Opinión que comparte Lawrence Gibbons, jefe de Amenazas de Drogas de la Agencia Nacional contra el Crimen: “No se pueden evitar los elementos nocivos del comercio de cocaína: los bosques están siendo destruidos y los productos químicos peligrosos que se utilizan para producir las drogas se vierten en las aguas”. 

Por su parte, Bibiana Villota, trabajadora humanitaria en Colombia, sentencia que es la primera vez que estucha el término pero que puede asegurar que “nadie en Colombia produce cocaína ‘éticamente’”.

Este fenómeno del “despertar” que antes ha llegado a otros ámbitos sociales, políticos y económicos ya centró la atención del Evening Standard a comienzos del pasado año, cuando publicó un reportaje sobre su auge y funcionamiento. Según alertaba este medio, habían detectado en la web oscura a un una suerte de nuevo perfil de narcos que, con 'inteligencia', estaban sabiendo aprovechar en su beneficio “la contradicción ética que enfrentan sus compradores” colocándole la etiqueta de ‘ético’ al producto.

El investigador y experto en la red oscura Jamie Bartlett explicaba entonces que el fenómeno había comenzado a darse dos o tres años antes y que era una especie de respuesta al mercado normal. “Si ve que Subway anuncia rollos veganos, no hay ninguna razón para que los vendedores de la red oscura no reflejen esas tendencias si creen que es algo que le importa a la gente”, comentaba.

Lo que promete esta denominación, según Antony Loewenstein, que ha analizado la violencia en el negocio de la droga, es que “supervisión y transparencia en cada etapa de la cadena de suministro, con todos, desde los agricultores en Colombia hasta los proveedores en Europa recibe un trato justo y recibe un salario adecuado”. ¿Puede eso verificarse? La respuesta de los expertos es que no además de dudar de que pudiese llegar a ser así en el mundo real.

Y vuelven a poner el ejemplo de Colombia, uno de los principales países productores. Un 60% de la cocaína consumida en Europa central y occidental proviene de allí, donde grupos armados ilegales obligan a miles de personas a abandonar sus vidas. Pero, además de la violencia y los desplazamientos, existe un costo medioambiental. El dato de la Agencia Nacional del Crimen (NCA) es que por cada kilo de cocaína se destruye un acre (4.000 metros cuadrados) de selva tropical. 

Pese a todo, la promesa de una cocaína ‘ética’ parece convencer a una buena parte de los consumidores. Una encuesta recogida por el citado medio británico aseguraba que el 85% de los preguntados por ello estaba dispuesto a pagar más por una droga de 'origen ético'. En Inglaterra, donde el fenómeno crece, los consumidores pagarían hasta un 25% más.

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