'Winterage', la trashumancia ancestral de Irlanda que destaca por su peculiaridad

Unas gotas de agua bendita y una breve oración para proteger a los animales: así comienza una costumbre otoñal poco conocida en el suroeste de Irlanda.

Todos los años, a finales de octubre, el ganado es conducido al escarpado paisaje kárstico del Burren. Durante cinco meses, los animales pastarán por estas colinas pedregosas.

En otros lugares de Irlanda, las vacas son llevadas a los valles al final de la temporada de verano. Aquí es al revés.

Winterage es el nombre de la particular trashumancia de Iralanda, antigua práctica agrícola y sirve para preservar una reserva natural única. Cientos de entusiatas vienen a observar cada año.

"El ganado pasa todo el invierno recogiendo la hierba y la vegetación muerta del Burren y en primavera, cuando el ganado vuelve a bajar, la luz del sol puede penetrar en el suelo y todas estas hermosas flores pueden salir sin obstáculos durante el resto del verano. Esta es una metrópolis botánica con muchas plantas de diferentes partes del mundo, árticas, alpinas y mediterráneas apiñadas en este paisaje que depende de esa tradición agrícola", explica Brendan Dunford,director del Programa Burren.

El winterage es posible debido a la peculiaridad geológica de la piedra caliza.

"Se origina calor de la piedra caliza. Hay valles, caminos y mucho refugio natural, e incluso en los días más fríos se podría pensar que el ganado tendría frío, pero no es así porque el calor surge de la piedra caliza", dice el ganadero John O' Brien.

Las vacas permanecerán en la montaña hasta febrero, y los trabajadores agrícolas las controlarán cada dos días. Este cambio a los pastos de invierno marca el final del verano en Irlanda y tiene lugar en torno a la festividad de Samaín, que comparte el mismo origen celta que Halloween.