Ortega Smith: ¿se habría atrevido a boicotear un acto de homenaje a una víctima de ETA?

Señor Ortega Smith:

Mire a la cara de esos cuatro niños pequeños, muy pequeños, que han visto cómo sus padres asesinaban a sus madres. Mire a la cara a esos niños –salpicados por la sangre del crimen- y dígales que es un asesinato más. Mire a la cara a esos cuatro pequeños –en los que para siempre quedará la ausencia de sus madres- y atrévase a ignorarlos, boicoteando el acto en repulsa por el asesinato de sus madres.

Ortega Smith,

Las asesinadas por sus parejas son las víctimas que más se ven, pero cientos de mujeres han tenido que huir y esconderse -sí, aquí, en España- y viven recluidas en casas de protección especial para evitar que las mate el hombre con el que compartieron una vez cama y amor.

Las asesinadas son las que más se ven, pero miles, decenas de miles de mujeres sólo en España, viven con el miedo constante a que él aparezca al otro lado de la esquina, o en la puerta del colegio, o en su lugar de trabajo. Viven con el pánico a que aparezca con un cuchillo, o una pistola, y las mate.

Dígame a cuántos hombres conoce usted en esa situación.

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Ortega Smith,

Sí, las mujeres matan. También. Pero 9 de cada 10 asesinos –lo dice la ONU- son hombres. Y sólo 1 de cada 10 es mujer.

Aquí en España el ministerio de Interior ha analizado los 632 homicidios y asesinatos esclarecidos en nuestro país entre 2010 y 2012. Los hombres mueren principalmente en reyertas.

La mitad de las mujeres fallecen han sido asesinadas por sus maridos.

Los hombres se matan entre ellos.

A nosotras nos matan los hombres.

Ortega Smith,

ETA asesinó a 854 personas. Y todos los políticos, jueces, fiscales y un largo etcétera que se sentían amenazados, tenían escolta permanente pagada por el Estado. Como debía ser. Nuestro deber como sociedad era protegerlos.

Los maridos españoles han asesinado a 1017 mujeres desde 2003. ¿No cree que nuestro deber como sociedad también es protegerlas?

Ortega Smith,

Mire a la cara a los huérfanos, esos niños que vivirán para siempre con la imagen terrorífica de su padre asesinando a su madre, y tenga las narices de seguir diciendo que la violencia contra las mujeres no existe o que no se merecen una protección especial.

Bueno, ya lo hace.

No sé de qué me extraño.

¿Se habría atrevido de decir lo mismo de los concejales de cualquier pequeño pueblo del País Vasco que tenían escolta para protegerse de ETA? ¿Se habría atrevido a boicotear un acto en su memoria, porque, claro, según ustedes todos los muertos son iguales?