Vox cambia el código de austeridad de Castilla y Léon para recibir regalos

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El líder de Vox en Castilla y León, y vicepresidente de la Junta, Juan Garcia-Gallardo (i), y el presidente, Alfonso Fernández Mañueco. (Photo By Photogenic/Claudia Alba/Europa Press via Getty Images)
El líder de Vox en Castilla y León, y vicepresidente de la Junta, Juan Garcia-Gallardo (i), y el presidente, Alfonso Fernández Mañueco. (Photo By Photogenic/Claudia Alba/Europa Press via Getty Images)

El mismo Vox que exige el "cierre de cualquier chiringuito", que pone el grito en el cielo "contra los gastos innecesarios" y reclama "austeridad allá donde no gobierna", hace justo lo contrario donde lo hace. Y la última es de traca y difícilmente puede ser justificable porque la extrema derecha ha arrastrado al PP a echar atrás el código de austeridad que los populares aprobaron hace apenas dos años en lo que se refiere a los regales de cortesía.

Es decir, que a instancias del líder de Vox y vicepresidente de la Junta, Juan García-Gallardo, los altos cargos de Castilla y León ya no tendrán que devolver los "regalos de cortesía" que puedan recibir como consecuencia de su cargo. Y esto vale tanto para el consejero de Economía y Hacienda como para el de Ordenación del Territorio.

Así figura en el acta de la reunión, al que ha tenido acceso EFE, donde la Junta vincula esta modificación con la previsión introducida en el Estatuto de los Altos Cargos de la Administración de la Comunidad de Castilla y León, ya que establece la "necesaria actualización del Código Ético al menos al inicio de la legislatura".

La modificación del código puede venderse como algo simbólico que busca la simple aceptación de obsequios recibidos durante las visitas de cortesía que los altos cargos realizan y reciben. Pero no es así ya que el reglamento que han tumbado ya contemplaba que las dádivas de "valor residual" podían aceptarse para engrosar el patrimonio de la Administración.

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Resulta curioso, además, que PP y Vox aplicaran las nuevas reglas en la misma reunión en la que decidieron desestimar las denuncias realizadas por el líder regional de Cs, y exvicepresidente de la Junta, Francisco Igea, contra el actual presidente, Alfonso Fernández Mañueco (PP) y el citado García-Gallardo (Vox) por haberse saltado su propio código ético al desplazarse, respectivamente, a París para ver la final de la última Champions League y a Roa de Duero para asistir a una corrida de toros.

Todo ello se suma al incremento de asesores que ha sufrido el Gobierno regional desde la entrada de Vox y que, según los cálculos de Eldiario.es ha disparado el gasto de los altos cargos en un 33% por encima de los 7 millones de euros cuando no paran de reclamar tanto a Pedro Sánchez, en el Gobierno central, como a Isabel Díaz Ayuso, en la Comunidad de Madrid, que reduzcan a los miembros de sus respectivos ejecutivos.

Por no hablar de la creación de nuevos puestos en el organigrama regional de Castilla y León como el del director del Gabinete del vicepresidente para el que ha sido designado a dedo el primo del padre del propio vicepresidente por un simbólico sueldo de 74.000 euros.

La doble moral de Vox en cuanto ha llegado a pisar la moqueta de los despachos está fuera de toda duda. Pero como solamente lo hace en Castilla y León y desde hace apenas seis meses, sus contradicciones pasan bastante desapercibidas.

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