Vox debería aprender de las luchas de Podemos y Ciudadanos para no terminar igual

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Vox sufre su primera gran crisis interna desde que se convirtió en uno de los principales partidos en España. La formación de ultraderecha vive un pulso con Macarena Olona que amenaza con seguir creciendo y provocando más división. En el imaginario colectivo todavía se recuerdan los problemas que sufrieron Podemos y Ciudadanos en situaciones similares y cómo salieron de ellas.

Tras los malos resultados obtenidos en Andalucía, la política alicantina decidió dejar Vox por problemas de salud. Sin embargo, en las últimas fechas ha dejado caer su intención de volver a la política, pero parece que no lo hará en la formación liderada por Santiago Abascal.

Macarena Olona y Santiago Abascal en la campaña andaluza de Vox. (Photo By Joaquin Corchero/Europa Press via Getty Images)
Macarena Olona y Santiago Abascal en la campaña andaluza de Vox. (Photo By Joaquin Corchero/Europa Press via Getty Images)

Olona ha acusado al partido de ultraderecha de "falta de democracia interna" y la respuesta ha sido inmediata, cerrándole la puerta a un posible retorno: "este es el fin del camino", ha señalado Espinosa de los Monteros.

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Un escenario de confrontación que recuerda a los que vivieron previamente en Podemos y Ciudadanos. En el caso de la formación morada, Íñigo Errejón decidió abandonar el partido, tras ser derrotado por Iglesias, y montó su propia alternativa. Más País ahora tiene presencia en el Congreso de los Diputados y la plataforma se ha convertido en la principal fuerza de la oposición en la Asamblea de Madrid.

De hecho, mientras que el partido de Errejón sigue creciendo en las encuestas, Podemos sigue perdiendo respaldo, por lo que podría terminar produciéndose el sorpasso en algún momento. Así pues, esta lucha interna en Podemos lo que hizo fue fragmentar aún más el voto a la izquierda del PSOE, dificultando cada vez más ser una opción de Gobierno.

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias en su etapa en Podemos. (GERARD JULIEN/AFP/Getty Images)
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias en su etapa en Podemos. (GERARD JULIEN/AFP/Getty Images)

En el caso de los naranjas, varios altos cargos como es el caso de Marcos de Quinto o Juan Carlos Girauta decidieron abandonar la formación después del giro de Inés Arrimadas. Los resultados del partido en cada comicio han sido claros: se ha ido desangrando, desapareciendo prácticamente por completo en las distintas comunidades autónomas.

En este caso, las fracturas internas han terminado por hundir a un partido que ya iba a la deriva tras la errática gestión de Albert Rivera.

Ahora es a Vox a quien le salen las costuras y la formación debería aprender de estos ejemplos recientes si no quiere que la situación se le vaya de las manos y se cree una fractura grande entre su electorado. Está por ver cómo gestionan los de Abascal su primera gran crisis interna.

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