Voluntarios senegaleses ofrecen sepultura musulmana a los muertos sin nombre

MALICK BA
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Mohamed Diop no conocía a ninguno de los difuntos enterrados ese día. De hecho, ninguno de los numerosos testigos de este instante solemne los conocían, pero la caridad y el sentido del deber los llevó, a él y a los demás, a este cementerio de Dakar.

Desde hace nueve años, los voluntarios de Jamiyatou Rahmati Wal Ihsani (JRWI, Asociación para la Solidaridad y la Perfección, en árabe) se encargan de que los muertos sin nombre tengan funerales conformes al rito musulmán.

De lo contrario, los muertos acabarían probablemente en una fosa común, dicen los miembros de JRWI, que consideran eso una abominación en un país donde el 90% de la población se declara musulmana.

En este día de finales de marzo, 28 cuerpos sin nombre -23 hombres, dos mujeres y tres niños- recibieron una sepultura digna, a la que asistieron cientos de personas.

La JRWI moviliza a su red de voluntarios para los funerales, pero no todos los asistentes son miembros. Algunos son vecinos. La fe, el sentido del deber y la esperanza del reconocimiento divino les han reunido en torno a seres con los que no tenían ningún vínculo.

"Vine pensando en mi propio final. Lo hago con la esperanza de una recompensa divina, y no es la primera vez", dice Diop, un veinteañero.

Mohamed Gueye, un imán en un barrio popular en la capital, recuerda cómo nació esta asociación caritativa de la que es uno de los promotores.

"Un día vi a un vehículo entrar y salir rápidamente del cementerio. Cuando pregunté, me dijeron que se trataba de muertos desconocidos a los que enterraban, la mayoría de las veces en fosas comunes, sin respetar el rito islámico", como es el lavado, el lienzo blanco o la oración, explica. Enterrar de forma adecuada a los muertos, "lo hacemos por Dios", sostiene.

- Indigentes y clandestinos -

Los voluntarios suelen recuperar a los muertos en los hospitales públicos, que están obligados a mantener los cuerpos 45 días, antes de entregarlos a la asociación, dice.

Los hospitales no respondieron a las llamadas de la AFP. Se ignora cuántas personas mueren cada año sin identificar y qué ocurre con sus restos si la asociación no se ocupa de ellos.

No es raro que un desaparecido no sea identificado o que una familia no reclame un cuerpo, por varias razones, como la ruptura de los lazos sociales o debido a los fallos del aparato estatal.

El comandante de bomberos de la capital, coronel Papa Ange Michel Diatta, cita entre los muertos sin identificar a los accidentados del tráfico, los indigentes, las personas que sufren problemas mentales. En la urgencia, los bomberos dejan a los hospitales la labor de identificarlos.

En noviembre, la JRWI enterró a 13 migrantes clandestinos.

Esta inhumación suponía la reanudación de sus actividades, suspendidas por la pandemia de covid-19. Los hospitales no entregaban los cadáveres para no exponer a los voluntarios, y las congregaciones estaban prohibidas.

- Una simple piedra -

"Desde hace nueve años, hemos inhumado a 1.029 personas en Dakar y en las regiones", dice el secretario general de la asociación, Lamine Mandiang, empleado en una empresa petrolera.

Una inhumación colectiva puede costar unos 700 euros (800 dólares), una cantidad considerable en Senegal, y la asociación no siempre tiene el dinero, explica el imán Gueye.

La asociación depende de las contribuciones de sus miembros, de la buena voluntad pública y privada, y de la esposa del jefe del Estado, Marieye Faye Sall. Su fundación "Servir a Senegal" ha donado vehículos para el transporte de los muertos.

Una columna de coches fúnebres, ambulancias y autobuses salen del hospital Le Dantec para recorrer la quincena de kilómetros que hay hasta el cementerio musulmán de Dakar. Miembros de la JRWI, reconocibles por su ropa verde o naranja con el nombre de la asociación, descargaron los cuerpos, los colocaron en la mezquita contigua e hicieron una oración, antes de trasladarlos a las tumbas preparadas.

Allí, el imán Mohamed Samb pronuncia la última oración y hace observar al auditorio que en los alrededores abundan las sepulturas demasiado orgullosas según las reglas del islam.

Los 28 difuntos reposarán bajo un montículo de tierra marcada con una simple piedra sin nombre, recuerda.

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