Volcán en la isla de La Palma | Unas 300 viviendas destruidas y los nervios a flor de piel

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Sismos, pequeñas explosiones y ríos de lava que avanzan sobre zonas habitadas. La isla española de La Palma, en las Canarias, sigue con los nervios a flor de piel la evolución de la erupción del volcán Cumbre Vieja. Despertó el domingo tras un largo letargo y ya ha engullido más de 300 viviendas y ha obligado a evacuar a 6 000 personas en el oeste y suroeste de la Isla. El número de evacuados podría llegar a los 10 000 en los próximos días. Durante la madruga del martes se han visto largas colas de vehículos huyendo del municipio de Tacande, donde el volcán abrió una nueva boca. La novena en 48 horas.

Los ríos de lava amenazan una zona habitada en la que abundan viviendas e invernaderos. Los daños materiales son ya multimillonarios. Hay familias que lo han perdido. Tanto el Gobierno español como la Unión Europea están listos para ayudar económicamente a los afectados.

A la angustia por los daños materiales, se suma el miedo a las emisiones tóxicas procedentes del volcán. Se estima que desde el domingo ha expulsado a la atmósfera entre 8 000 y 10 500 toneladas diarias de dióxido de azufre.

La lava avanza a unos 300 metros por hora y podría llegar al mar este mismo martes, lo que sin duda provocará explosiones y grandes nubes tóxicas perjudiciales para la salud. Los expertos advierten además de que se pueden producir colapsos o corrimientos de tierra, y auguran que esta situación tan dramática se puede prolongar durante semanas o incluso meses.

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