Vivir de cerca la incertidumbre política en Perú, pero a miles de kilómetros

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Madrid, 3 jun (EFE).- Aunque vivan a miles de kilómetros de Perú, los peruanos en España sienten la preocupación e incertidumbre por la que atraviesa el país sudamericano a medida que se acerca el día de votación en la segunda vuelta electoral entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo.

España es después de Estados Unidos el país con mayor presencia de peruanos en el exterior, con 152.380 habilitados para votar el próximo domingo en catorce ciudades españolas.

Miedo a lo que decidan las urnas en un clima muy polarizado, hartazgo ante la clase política salpicada por la corrupción e incluso temor a que no se respete el resultado electoral son sensaciones compartidas entre los peruanos en España con los que ha hablado Efe.

MÁS DE LO MISMO

"Cierto miedo a que siga siendo más de lo mismo", comenta Belisa Gadea, que lleva treinta años en España.

Esta trabajadora social, de 48 años, no deja de sorprenderse del apoyo a la hija del expresidente Alberto Fujimori, la candidata del derechista Fuerza Popular, quien tiene pendiente un proceso por presunto lavado de dinero y que ya intentó sin éxito llegar al poder en los comicios de 2011 y 2016.

Una parte del Perú "sigue votando a corruptos que han devastado el país", lamenta, para expresar el "hartazgo de años de lo mismo" en la política peruana, donde los sondeos auguran que quien gane será por escaso margen.

Igualmente le sorprende que el maestro campesino y sindicalista Castillo, candidato del izquierdista Perú Libre, haya llegado hasta aquí siendo "un desconocido".

Para muchos "es la opción" con tal de que el fujimorismo no vuelva al poder que tuvo en la década de 1990 con el padre de la candidata, quien terminó en la cárcel por varias condenas, aunque no sea su preferido entre la izquierda, explica quien "jamás votaría a Keiko".

Lorena Luján, periodista de 30 años, que lleva catorce en España, manifiesta también esa "incertidumbre" y el "hartazgo" de muchos compatriotas.

Casi el 20 por ciento de votantes optó por el voto en blanco o el nulo en la primera vuelta, como "protesta" ante los políticos, comenta.

Esta joven teme que no respete el resultado y Perú viva un clima de protestas sociales como ahora sucede en Colombia o como pasó en Chile, en otros contextos.

"La gente quiere ya tener un respiro", asevera, en un país que el año pasado llegó a tener tres presidentes en solo una semana en medio de una seria crisis política.

TEMOR AL FRAUDE

Castillo representa la "opción de cambio de la gente de abajo", de clases más humildes a las que el crecimiento económico del país en los últimos años "no llegó a sus casas", declara Tito Acedo.

Frente a ellos, otros más acomodados apoyan a Fujimori "y ahí está el conflicto", alerta, pero Castillo tiene la oportunidad de "absorber el cabreo" de muchos peruanos desencantados y no repetir errores de otros mandatarios de izquierdas en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia.

"Si gana Keiko, será que hay fraude", advierte, porque Castillo ha ido logrando una "aceptación brutal" cuando ni siquiera se pensaba que llegaría a segunda vuelta.

Este médico, de 55 años, llegó a España en 1994, en una época en que muchos peruanos dejaron su país cuando atravesaba "despidos masivos" y una "inflación brutal", con una "ola de inmigración" que llevó a muchos compatriotas a "salir en masa" durante la etapa de Alberto Fujimori.

"Qué haya democracia", comenta otro doctor, Yuri Campos, y que se acabe con "lacras" como la corrupción y la exclusión social de una parte de la población, en un país donde la pobreza aumentó al 30 por ciento pese al crecimiento económico.

Campos, de 53 años, que lleva desde 1986 en España recuerda que varios presidentes de la historia reciente del país terminaron procesados e incluso encarcelados, como el padre de Keiko, y aboga por un acuerdo entre todos los partidos tras las elecciones para acabar con esas lacras.

"Si realmente quieren al Perú, salga quien salga" elegido es imprescindible ese consenso nacional, sentencia.

Luis Ángel Reglero

(c) Agencia EFE