Vivir en un hogar destrozado por la guerra

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Vivir en un hogar destrozado por la guerra

Járkov ha sido uno de los escenarios principales de la invasión rusa de Ucrania. Cientos de personas de la segunda ciudad más grande del país viven ahora en pisos destrozados por los ataques de Moscú.

Según la administración militar de la región más de 2.500 edificios residenciales han sido destruidos o han sufrido importantes daños. Alrededor de 1.500 han quedado inutilizados.

Sin embargo, cientos de personas siguen viviendo en barrios en los que la guerra ha hecho mella.  Algunos se fueron por un tiempo y volvieron. Otros, como Alexander Strizhakov, de 52 años y trabajador  de la construcción, nunca se fueron: "Me he quedado en casa de mis amigos mientras hacía frío", dice Alexander, que vive en un apartamento en ruinas desde que un misil ruso cayó en su edificio en abril.

Tamata Arbakova, de 59 años, ha estado viviendo en otro apartamento del centro de Járkov que quedó muy tocado por los bombardeos del mes de marzo: "No voy a abandonar mi casa", dijo. "Llevamos aquí desde el 68, era el piso de los padres".

Retornos forzosos

La situación de los ciudadanos de Járkov contrasta con la de los de zonas como Donbás, obligados a regresar a sus hogares por falta de recursos y próximos a la línea del frente.

Anna Protsenko es una mujer de 35 años que murió por el impacto de un misil después de tener que volver a la pequeña ciudad de Pokrovsk para aceptar un trabajo.  "No podemos ganar dinero. No nos contratan en otro sitio y aun así hay que pagar el alquiler", asegura una amiga y vecina y vecina de la víctima, Anastasia Rusanova.  El ayuntamiento de Pokrovsk calcula que el 70% de los evacuados ha vuelto a casa.

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Oraciones frente a la tumba de Anna Protsenko - Nariman El-Mofty/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.

En Kramatorsk hay colas para recibir cajas de ayuda humanitaria. Algunos de los que las forman aseguran que no tienen fondos para mudarse. La región de Donetsk y su economía han sido lastradas por el conflicto desde 2014, cuando los separatistas respaldados por Rusia comenzaron a luchar contra el Gobierno de Ucrania. Los voluntarios llevan meses recorriendo la región de Donetsk para ayudar a evacuar a las personas vulnerables, pero estos esfuerzos pueden acabar en un silencioso fracaso.

En una húmeda casa del pueblo de Malotaranivka, en las afueras de Kramatorsk, las rendijas de las ventanas están cubiertas de trozos de tela para evitar las corrientes de aire. Tamara Markova, de 82 años, y su hijo Mykola Riaskov, solo pasaron cinco días como evacuados en la ciudad central de Dnipro este mes antes de decidir que se arriesgarían a volver a casa. "Nos habrían separado", asegura la madre.

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El hogar de Tamara Markova - Nariman El-Mofty/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.

El refugio temporal donde se alojaron le avisó de que ella sería trasladada a una residencia de ancianos y su hijo, con el lado izquierdo inmovilizado tras un derrame cerebral, iría a un hogar para discapacitados. Eso les pareció inaceptable. En las prisas por irse, dejaron su silla de ruedas. Era demasiado grande para llevarla en el autobús.

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