¿Cómo se vive la religiosidad?

La renuncia de Benedicto XVI a continuar al frente de la Iglesia católica ha sorprendido a los feligreses pero, ¿cómo les ha afectado? Una psicóloga nos aclara algunos de los aspectos más destacados de la religiosidad.

Ante la renuncia del sumo pontífice, los católicos practicantes pueden sentirse afectados de diferentes maneras. De hecho, quizás haya tantas respuestas como católicos, comenta María José Collado, psicóloga e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid.

No obstante, "casi puede decirse que hay dos opiniones encontradas. Dado que los papas son siempre de avanzada edad, se asume que ocuparán el cargo hasta el final de sus días, independientemente del sufrimiento que para ellos conlleve”, señala la experta.

“Para algunos, desde una postura quizás más comprensiva o empática, resulta obvio que el estado de salud dificulta sensiblemente la realización de sus obligaciones, como el propio Benedicto XVI indica. Sin embargo, para otros esta renuncia supone cierta debilidad”, manifiesta.

La psicóloga considera “probable” que muchas personas comparen a Benedicto XVI con el anterior papa, Juan Pablo II, que cumplió con sus obligaciones a pesar de sus padecimientos y, en tal caso, “es posible que entre los propios católicos se den muchas críticas al respecto”, apunta.

Pero, en el mundo de hoy, también hay creyentes que eligen relacionarse con Dios al margen de la Iglesia. Para la especialista esto es debido, probablemente en gran medida, a “una cuestión socio-cultural y de cambios en los valores”.

En este sentido, describe que muchos católicos sienten un gran distanciamiento hacia la Iglesia, “seguramente debido a que esta institución, y más en concreto el clero, no ha sido capaz de adaptarse a las demandas y características de la sociedad actual”.

Asimismo expresa que algunas costumbres como la misa parecen haber caído en desuso para muchos. Sin embargo, considera que "la Iglesia sigue siendo clave en los momentos relevantes de las vidas de los católicos, como las bodas o los entierros".

HOMBRES Y MUJERES.

Suele pensarse que las mujeres son más religiosas que los hombres y, según destaca Collado, muchos estudios así lo indican. Para Jessica L. Collett y Omar Lizardo, miembros del Departamento de Sociología de la Universidad de Notre Dame, en París (Francia), no existe duda e indican que "las mujeres son más religiosas que los hombres".

Por su parte, Marie Cornwall, miembro del Departamento de Sociología de la Universidad Brigham Young, una institución privada que pertenece a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, resalta que, si bien las diferencias entre hombres y mujeres siguen llamando la atención de los investigadores, debe tenerse en cuenta que tales diferencias de género en la religiosidad "no son universales y que, además, son pequeñas".

En ese sentido en 2004, el investigador W.W. Wilcoxon encontraba que las mujeres tenían "una mayor religiosidad extrínseca". La religiosidad extrínseca es, según la definen los especialistas Gordon Allport y J.M Ross, una religiosidad basada en las costumbres y normas sociales sobre los ritos religiosos, más que en la propia relación con Dios como motivación en la vida.

No obstante, hay otra manera de vivir la religión, conocida en la literatura científica como religiosidad intrínseca. Las personas con esta orientación interiorizan sus creencias y ven en la religión una guía. De este modo, viven el resto de sus necesidades en armonía con la religión.

Al contrario, la religiosidad extrínseca no se fundamenta en una relación personal con Dios, sino en los aspectos formales de la religión.

“Es posible que la mayor visibilidad de las mujeres en los oficios religiosos explique, al menos en parte, los datos que indican que las mujeres son más religiosas”, precisa Collado.

Además, la psicóloga hace hincapié en la socialización de las mujeres y en los roles del género femenino, ligados a ciertos valores religiosos como la compasión, la capacidad de sacrificio por los demás o el cuidado de los otros.

Así, sostiene que los roles de género más tradicionales “podrían haber favorecido esta mayor religiosidad en las mujeres”.

Pero, para la psicóloga Collado, aparte del género, otro aspecto a tener en cuenta es el grado de formación académica. "Llegados a este punto, nos encontramos con la eterna lucha entre ciencia y religión. La confrontación entre el darwinismo y la teoría del creacionismo es sólo un ejemplo de esta inagotable polémica. Sin embargo, hay científicos que consideran que la ciencia y la fe son compatibles".

De este modo, una encuesta realizada en veintiuna universidades de Estados Unidos por Elaine Howard Ecklund, miembro del Departamento de Sociología de la Universidad Rice, y por Jerry Z. Park, del Departamento de Sociología de la Universidad Baylor, indica que la mayoría de los científicos no percibe un conflicto entre ciencia y religión.

De hecho, no encontraron diferencias entre los que se dedican a las ciencias naturales y los que desarrollan su actividad en el ámbito de las ciencias sociales.

“Un aspecto muy interesante que señala este trabajo es que la espiritualidad es más importante en esta población de lo que las investigaciones sugieren, si bien son más seculares que otras poblaciones con alta formación”, expresa Collado.

"Estos datos sugieren que la religiosidad es independiente del nivel de estudios, aunque posiblemente no lo sea del tipo de formación", concluye la psicóloga.

Por Purificación León.

EFE-REPORTAJES.