Así se vive en la última cortina de hielo entre Rusia y Estados Unidos

Dos pedazos de roca habitada, uno en Alaska, el otro en Rusia: uno a cada lado del estrecho de Bering, un territorio olvidado por la historia, en el que viven los inuit. Una frontera de menos de 90 kilómetros separa a Estados Unidos de Rusia, y los pueblos indígenas, partidos en dos por la Guerra Fría, nunca se han reunido de nuevo.

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