Los viticultores franceses no brindan por Donald Trump

Maxime MAMET e Isabel MALSANG
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Botellas de vino francés en una tienda en Arlington, en Virginia, Estados Unidos, el 3 de diciembre de 2019

Los viticultores franceses no brindan por Donald Trump

Botellas de vino francés en una tienda en Arlington, en Virginia, Estados Unidos, el 3 de diciembre de 2019

En el viñedo Serge Laloue, una propiedad vitícola del valle del Loira, en el centro de Francia, tres paletas de cajas de vino están preparadas para ser enviadas a Estados Unidos.

"El vino de Sancerre se vende muy bien en Estados Unidos", explica a la AFP la dueña, Christine Laloue.

Pero, como a la mayoría de viticultores franceses, a Laloue le sentó muy mal que a mediados de octubre de 2019 la administración Trump aplicara "brutalmente" un arancel de 25% a los vinos franceses en botella, no efervescentes, de menos de 14 grados, lo que podía implicar un aumento de los precios para los consumidores.

La medida sacudió de pleno al viñedo de Laloue. A fines de septiembre, un cargamento de su vino partió de Francia en barco hacia Estados Unidos a un precio negociado. Cuando llegó a puerto, el 18 de octubre, el primer día de la entrada en vigor de los nuevos aranceles, su precio aumentó un 25%.

Un recuerdo "aberrante" para la empresaria: "Las relaciones comerciales no pueden ser esto", critica. "Nadie puede trabajar en estas condiciones".

La tasa, más la crisis sanitaria del covid-19, han hundido las ventas: las importaciones a Estados Unidos de vinos franceses han caído un 50% en los 10 primeros meses de 2020, según la Federación de Exportadores de Vinos y Licores Franceses (FEVS).

En un año, la federación estima que la pérdida de beneficios superará los 500 millones de dólares. Un revés muy duro para el sector, puesto que Estados Unidos es el primer país consumidor de vinos franceses, fuera de Francia.

- "Herejía" -

Los viticultores franceses se consideran "víctimas colaterales" de un conflicto que no los concierne, señala Aurore Dezat, del viñedo de Chasseignes, también en el centro del país.

La tasa, aplicada como medida de represalia en un conflicto comercial sobre ayudas públicas, incumbía a Airbus y Boeing.

En Europa, los vinos alemanes, españoles y británicos también se han visto afectados por la medida de Washington, que ha sancionado la producción vitícola de los cuatro países fundadores de Airbus, así como el aceite de oliva español, los quesos italianos y el whisky británico. Una tasa de 15% se aplica también a los aviones y las piezas aeronáuticas europeas.

"La tasa crea incertidumbre, puesto que se negocia cada seis meses, y cada vez, no sabemos por dónde vendrán los tiros. Esto crea incertidumbre en los contratos, las inversiones y la vida del viñedo en general. Es bastante complicado y temblamos cada vez que se acerca la fecha", cuenta Dezat, que vende 60% de su vino a Estados Unidos.

Para hacer frente a la situación, algunos empresarios han decidido exportar su vino a granel, por barco, ya que así no está sometido a los aranceles.

"Dejar partir el vino a granel para que sea embotellado en Estados Unidos, francamente es una herejía", critica Christine Laloue. "El proceso de embotellado, especialmente del Sancerre, es una operación fundamental para la calidad del vino".

- "Todos pierden" -

Al conseguir "dividir a los países europeos entre ellos", Trump, que no bebe alcohol, "ha ganado", se lamenta un experto vitícola francés.

Tras un año de castigo, sin embargo, quizás la situación va empezar a cambiar.

La Organización Mundial del Comercio (OMC), que había autorizado a Washington a gravar los productos europeos por un valor de 7.000 millones de dólares por año, acaba de autorizar a la Unión Europea a tomar medidas de retorsión contra Estados Unidos por sus ayudas públicas a Boeing, por un valor de hasta 4.000 millones de dólares por año.

Por ello, Europa ya ha listado una serie de productos que podrían ser objeto de aranceles: aviones de línea fabricados en Estados Unidos, tractores, batata, cacahuetes, zumo de naranja congelado, tabaco, kétchup o salmón del Pacífico, según una lista actualizada a la que ha podido acceder la AFP.

Pero si los viticultores franceses no brindan por Trump, tampoco quieren que Europa empiece a aumentar la presión y imponga aranceles a los vinos estadounidenses.

"Para nosotros, con las tasas, ya sean de un lado o del otro del Atlántico, todos pierden", explica un responsable de los exportadores vitícolas, que requiere el anonimato. "Pedimos que la Unión Europea y Estados Unidos negocien, y durante el intervalo, pedimos una suspensión de los aranceles estadounidenses en vigor".

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