La relación de la vitamina D y la psoriasis

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La psoriasis es una enfermedad autoinmune que afecta a la piel y otras partes del cuerpo. Parece haber un vínculo entre los niveles bajos de vitamina D y la psoriasis, pero ¿puede la vitamina D adicional ayudar a mejorar los síntomas?

Cuando se toma en dosis saludables, la vitamina D puede ayudar a tratar la psoriasis, disminuyendo la descamación de la piel, al tiempo que previene las enfermedades metabólicas asociadas. (Foto: Getty)
Cuando se toma en dosis saludables, la vitamina D puede ayudar a tratar la psoriasis, disminuyendo la descamación de la piel, al tiempo que previene las enfermedades metabólicas asociadas. (Foto: Getty)

Muchas personas con psoriasis recurren a diferentes combinaciones de medicamentos para tratar la afección, una enfermedad dermatológica crónica que afecta a más de un millón de personas en España y que impacta en gran medida en la calidad de vida de quienes la sufren, no solo a nivel físico, sino también a nivel social y emocional.

Se trata de una enfermedad inflamatoria sistémica frecuente, cuya manifestación más común son las lesiones cutáneas, aunque el dolor articular, la rigidez o la hinchazón son otras formas de identificar este trastorno cutáneo. En concreto, la psoriasis aparece por un defecto del sistema inmunológico, que reacciona de forma excesiva, generando inflamaciones, placas descamativas y pápulas en la piel.

Si bien no existe una cura, se dispone de una amplia variedad de medicamentos para su tratamiento, que inducen remisión y disminuyen las lesiones. En la clínica se utilizan distintos tratamientos, y se ajusta la terapia de acuerdo a la respuesta del paciente.

La psoriasis se caracteriza por lesiones de la epidermis más o menos extensas, debido a la proliferación excesiva de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Queratinocito#:~:text=Los%20queratinocitos%20son%20las%20c%C3%A9lulas,el%20est%C3%B3mago%20y%20los%20intestinos." rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:queratinocitos" class="link rapid-noclick-resp">queratinocitos</a> y a la introducción de células inflamatorias. Se ha descubierto que las personas con psoriasis poseen una insuficiencia de vitamina D en la sangre; además tienen un mayor peligro de sufrir diabetes tipo 2, hipertensión y obesidad. (Foto: Getty)
La psoriasis se caracteriza por lesiones de la epidermis más o menos extensas, debido a la proliferación excesiva de queratinocitos y a la introducción de células inflamatorias. Se ha descubierto que las personas con psoriasis poseen una insuficiencia de vitamina D en la sangre; además tienen un mayor peligro de sufrir diabetes tipo 2, hipertensión y obesidad. (Foto: Getty)

Qué funciona mejor

Los fármacos más comúnmente empleados, debido a su mayor disponibilidad, fácil aplicación y menores costos, son los medicamentos tópicos. Dentro de estos, los corticoides son los más usados. Si bien existen muchas alternativas (tazaroteno, tacrolimus, antralina, luz ultravioleta, etc), los análogos de vitamina D son los elegidos con mayor frecuencia. A pesar de la amplia experiencia con estas terapias tópicas aún existe controversia al respecto.

“Los pacientes con psoriasis necesitan poder olvidarse de que sufren la enfermedad, lo que ayudaría también a minimizar el alto impacto que hoy tiene en su calidad de vida”, nos cuenta Santiago Alfonso, gerente de Acción Psoriasis. “Los nuevos avances en investigación y nuevos mecanismos de acción de la innovación terapéutica hacen que tanto el profesional médico como el paciente puedan obtener objetivos terapéuticos máximos de una manera realista, es decir, en un aclaramiento total y duradero de la piel.”

Entre los medicamentos más eficaces (más seguros a largo plazo) contra la psoriasis destacan Ustekinumab y Secukinumab, según recoge este estudio.

Por otro lado, para algunos pacientes con psoriasis, los síntomas de la psoriasis pueden mejorar significativamente simplemente aumentando su dosis de vitamina D.

El nivel de la vitamina D en el cuerpo es la suma de la que sintetiza en la piel después de la exposición al sol y la que se obtiene por los alimentos. Además de salvaguardar la integridad del sistema esquelético, al regular la homeostasis del calcio y el fósforo, la vitamina D está involucrada en la proliferación y maduración de los queratinocitos y en los mecanismos inmunes e inflamatorios. (Foto: Getty)
El nivel de la vitamina D en el cuerpo es la suma de la que sintetiza en la piel después de la exposición al sol y la que se obtiene por los alimentos. Además de salvaguardar la integridad del sistema esquelético, al regular la homeostasis del calcio y el fósforo, la vitamina D está involucrada en la proliferación y maduración de los queratinocitos y en los mecanismos inmunes e inflamatorios. (Foto: Getty)

Aunque la falta de vitamina D se ha relacionado con la psoriasis, una deficiencia no parece causar la psoriasis directamente, pero sí puede afectar la capacidad del cuerpo para mantener la piel sana. Y esto puede aumentar los brotes.

De hecho, entre las terapias aprobadas para el tratamiento de la psoriasis destaca la vitamina D, una vitamina liposoluble también conocida como vitamina del sol, que es muy importante para mantener la salud de los huesos, los músculos, el corazón, los pulmones, el cerebro y tal vez otras partes del cuerpo, incluida la piel.

Los científicos también creen que puede desempeñar un papel en el sistema inmunológico y han asociado. Se sabe que la vitamina D tiene numerosas funciones en nuestro organismo, como la regulación del metabolismo calcio-fósforo, en el sistema inmunitario, activando mastocitos, células NK, linfocitos T y madurando células dendríticas. De hecho han encontrado vínculos entre la vitamina D y algunas afecciones de la piel, incluida la psoriasis.

Su aplicación en el tratamiento de la psoriasis viene de lejos. En 1994 la vitamina D3 o Calcitriol de uso tópico fue aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) para el tratamiento de la psoriasis en placas. Desde ese momento aparecieron los análogos de la vitamina D como son calcipotriol, tacalcitol y maxacalcitol, apuntan desde la Fundación Piel Sana.

Tienen propiedades anti-proliferativas (inhibiendo la proliferación de los queratinocitos, induciendo su diferenciación terminal normal) antiinflamatorias y reducen la presentación antigénica.

Se usan predominantemente en el tratamiento tópico de la psoriasis pero también pueden ser efectivos en el tratamiento del vitíligo, la ictiosis, la queratodermia palmoplantar epidermolítica hereditaria y se está estudiando su uso en otras patologías dermatológicas, añaden desde el servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Alcorcón, Madrid).

Cómo ayuda la vitamina D

Las personas con psoriasis atraviesan períodos de remisión, cuando los síntomas retroceden o desaparecen, y brotes, cuando empeoran. Los científicos han descubierto que una persona con psoriasis tiene más probabilidades de experimentar niveles bajos de vitamina D.

“Hace ya algún tiempo que se han relacionado claramente los niveles bajos de vitamina D con ciertas patologías cutáneas, en cuanto a mayor frecuencia y severidad de los síntomas”, señala en La Razón Elisa Pinto, jefe de Dermatología del Complejo Hospitalario Ruber- Juan Bravo de Madrid. Realmente, el auténtico desafío se encuentra en determinar si su administración en dichas enfermedades conduce a una mejoría clínica”.

De hecho, diversas investigaciones como esta revisión de estudios, que ha recibido el premio al mejor artículo de formación por parte de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), han determinado que la vitamina D podría reducir la inflamación en la psoriasis u otras condiciones asociadas, como la piel seca y el eczema. Además, existen evidencias de que la vitamina D puede fortalecer el sistema inmunológico. Y como la psoriasis es una respuesta autoinmune, este efecto podría ayudar a tratar la afección internamente.

Un beneficio que se puede obtener tomando suplementos orales e incluso mediante el uso aceites y ungüentos tópicos para la psoriasis que contienen vitamina D. Estos productos también pueden ayudar a tratar los brotes. La vitamina D puede retrasar el crecimiento de nuevas células, por lo que el aceite de vitamina D aplicado directamente sobre el brote puede ayudar a diluir la placa.

“El tratamiento oral planteaba problemas por sus efectos secundarios, pero la terapia local con estos productos supuso una revolución tanto por su eficacia, como por los escasos efectos adversos, lo que permitía sustituir terapias tópicas más agresivas”, señala Pinto.

“Algo similar ocurrió en el tratamiento tópico del vitíligo, en el que sucesivas publicaciones determinaban mejoría clínica tras la administración de estos fármacos locales. En otros casos, la mejoría clínica es secundaria a algún efecto paralelo en su administración, como es el de la dermatitis atópica, donde la administración de este nutriente parece reducir las colonias de la bacteria que provoca los brotes severos, mejorando el estado del paciente”, añade.

Algunas personas, en lugar de tomar suplementos, prefieren comer más alimentos que contienen vitamina D de forma natural como aceite de hígado de bacalao, queso, yema de huevo, salmón, atún, hígado y carne vacuna.

Para una salud óptima, tu nivel de vitamina D debe estar por encima de 30 ng / mL. Tomar suplementos orales y modificar su dieta para incluir más vitamina D puede mejorar su salud en general y estimular su sistema inmunológico, lo que puede ayudar a prevenir los brotes.

Qué riesgos tiene

La vitamina D con moderación es buena, pero tomar demasiada puede hacerte daño ya que causa una afección llamada hipervitaminosis D o toxicidad por vitamina D. Esta afección puede causar una acumulación de calcio en la sangre, lo que puede causar micción frecuente, debilidad y, finalmente, problemas renales.

Las recomendaciones actuales respecto de la ingesta diaria de vitamina D obedecen a dos criterios: la función ósea y la exposición solar (asumiendo que ésta sea mínima o nula debido a la variabilidad del clima y la radiación UV). La mayoría de los estudios define un mínimo de 20 ng/ml para garantizar una buena salud ósea y mineral, aunque algunos autores consideran como deseable un nivel de 30-40 ng/ml.2

La ingesta mínima recomendada en personas de 0 a 12 meses de edad es de 400 UI/día; entre 1 y 70 años, 600 UI/día;y mayores de 70 años, 800 UI/día. La ingesta máxima diaria recomendada como segura es 2500 UI/día, en individuos de 1-3 años; 3000 UI/día en el grupo de 4-8 años; y mayores de 9 años 4000 UI/día.12 Sin embargo, la vitamina D tiene un buen perfil de seguridad en individuos sanos y diversas revisiones han demostrado que, aun con ingestas de hasta 10,000 UI/día, no se observa toxicidad por Vitamina D ni hipercalcemia.

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