"No está muy bien visto": empleados de Telefónica descartan la semana laboral de 4 días

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"No está muy bien visto": empleados de Telefónica descartan la semana laboral de 4 días

Susana López, que trabaja en Telefónica desde hace varios años y ha pedido cambiar su nombre en este artículo, ha decidido no adscribirse a la jornada laboral de cuatro días que ha propuesto la multinacional en España porque en su departamento “no estaba muy bien visto”.

“Nuestra área funciona junto al departamento comercial y tenemos que reportar todos los días. Entre mis compañeros se veía como algo contradictorio querer crecer dentro de la empresa y acogerse a esta jornada flexible”, cuenta a Euronews.

Esa misma presión impidió que se sumase a una propuesta que, de no ser así, hubiese aceptado. “Si tuviera 40 años y supiese que ya no tengo posibilidad de crecimiento lo cogía al cien por cien”, añade la trabajadora.

A falta de unas horas para que venza el plazo de adhesión a la jornada laboral de cuatro días propuesta por la compañía, una medida pionera en España en una gran empresa, solo el 1% de los empleados han decidido optar a ella.

De una plantilla total de 18.000 trabajadores en España, la compañía limitó el cupo para adscribirse a tan solo el 10%, es decir, un máximo de 1.800. De esta cifra, por el momento, solo 200 han pedido convertir la semana flexible en su realidad laboral.

¿Rechazo a la jornada laboral flexible?

“Son pocas personas respecto a la plantilla total de Telefónica”, sostiene Diego Gallart, portavoz del sindicato UGT en la empresa. Entre las razones, hay voces que apuntan hacia el ajuste de sueldo que supondría una semana laboral más corta como la principal razón de esta falta de interés por parte de los trabajadores.

Al trabajar 32 horas semanales, ocho diarias de lunes a jueves, la plantilla restaría 5,5 horas a su jornada actual. Esta reducción horaria vendría de la mano de una reducción proporcional de sueldo, aunque la empresa ofrece una bonificación del 20% para compensarla. Con lo cual, el ajuste del salario se quedaría aproximadamente en un 12% menos, según apunta Jaume Álvarez, responsable de Comisiones Obreras en Barcelona.

Para ambos sindicatos, compensar solo el 20% reduce el atractivo de esta medida. “Nosotros pedimos que por lo menos sea un 30%. Aún así, no creo que sea un tema puramente salarial. En general, la sensación de la plantilla de Telefónica no es de agobio económico. Sus niveles salariales son altos. Es posible que para algunos sí entre en juego el factor salarial, pero no para otros”, asegura Gallart.

El portavoz de UGT señala que la temporalidad de la medida ha podido ser uno de los factores que ha influido en la toma de decisión de los empleados. La propuesta es una extensión de la prueba piloto que comenzó el pasado octubre y a la que se apuntaron unos 150 trabajadores.

Este año se extenderá desde el 1 de septiembre hasta el 31 de diciembre. Después de estos meses, la compañía decidirá si esta modalidad ha venido para quedarse y, aunque todo apunta a que sí, todavía no hay nada confirmado.

“Esta no es la mejor manera de anunciar la medida porque desde dirección no han garantizado que se vaya a mantener en enero. Así que si no lo garantizas, la gente no cambia su vida solo por tres meses”, dice Gallart.

A esto se le suma los empleados de mayor edad preocupados por su cotización a la Seguridad Social. Dentro de la empresa hay otros planes que resultan más atractivos para estos trabajadores, como el Plan de Salidas Incentivadas que se propone cada cierto tiempo.

Para sumarse a este plan, por el cual los trabajadores se pueden jubilar anticipadamente a los 65 años manteniendo el 68% del salario, los empleados necesitan tener 38,5 años cotizados. “Si se suman a la jornada laboral de cuatro días, les costará más tiempo conseguir esos años de cotización porque están trabajando menos horas”, sostiene Gallart.

“Una panacea irreal”

Javier Graña, trabajador de Telefónica en A Coruña, en el norte de España, decidió probar la jornada laboral de cuatro días y adscribirse al plan nada más fue presentado por la empresa. “Sentí la necesidad de tener más tiempo disponible para lo importante de la vida”, cuenta.

Además, le terminó de convencer el hecho de que sea voluntario tanto para acogerse, como para renunciar a él si así lo decide el empleado más adelante. Dos de las tres personas que componen su departamento han decidido probarlo.

Aún así, Graña admite que, aunque al final acabó aceptando la jornada laboral de cuatro días, la reducción salarial sí fue un factor de peso a la hora de valorar si se adscribía al plan o no.

“Como trabajador, lo primero es tener la información completa y ver si te lo puedes permitir. Me parece poca la compensación, dado que el trabajo que no haga el viernes me estará esperando el lunes”. Sin embargo, Graña supone que la oferta actual es solo el primer paso y en el futuro se mejorarán las condiciones.

En este punto no coinciden los sindicatos: “No creo que se implante nunca una jornada laboral de cuatro días sin reducción salarial. Entendemos que la panacea que quiere todo el mundo es irreal”, señala el portavoz de UGT.

“Si no hubiese reducción salarial estaríamos hablando de otras cifras, habría bofetadas por sumarse al programa. Evidentemente las empresas no están dispuestas a asumir eso y, conociendo al empresariado español, es muy difícil que esto llegue. En Francia llegó con una ley que les obligaba, pero veo muy complicado que un empresario voluntariamente pierda miles de horas productivas sin reducir la masa salarial”, añade.

A lo que aspiran los sindicatos es a que la empresa compense más, mejore la medida y se mantenga para que más trabajadores se puedan acoger a ella.

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