Por qué este año no hay ni rastro del virus que provoca la bronquiolitis

Mónica De Haro
·6 min de lectura

Normalmente, según nos cuentan los pediatras de Atención Primaria (AP), en el periodo que comprende de octubre a febrero se presentan además de cuadros catarrales, dos infecciones muy prevalentes: la bronquiolitis aguda, específicas de la infancia; y la gripe, que afecta a todas las edades, pero cuya máxima incidencia es en los menores de 10 años.

Este año, gracias a las medidas de higiene y protección anti-COVID, ha habido un descenso en las visitas a las urgencias pediátricas de entre un 30 y un 40 por ciento respecto al año pasado. Entre noviembre y enero las consultas se suelen llenar de niños con el virus que provoca la bronquiolitis (el virus respiratorio sincitial o VRS), pero este año no se ha notificado ningún caso.

Esto indica que las mascarillas, la higiene de manos y las medidas de prevención funcionan, y que igual que cortan la transmisión del coronavirus cortan la de todos los demás patógenos.

El VRS se transmite por gotas, es decir, por contacto con las partículas de saliva que expulsan otras personas al hablar, al toser o al estornudar -ya sea por contacto directo o por superficies contaminadas-. Como el SARS-CoV-2. Por eso, las medidas de prevención para este sirven para aquel.

Aunque los más pequeños no llevan mascarilla, sus padres, profesores y hermanos mayores sí. Hay más conciencia de no llevar a los niños al cole si tiene algún síntoma y por fin ha calado el mensaje que cada año repetían los médicos: hay que lavarse con frecuencia las manos.

No obstante, esto no quiere decir que el microorganismo haya desaparecido. Se han detectado algunos casos aislados, del mismo modo que las medidas restrictivas para el covid no han dejado el contador del coronavirus a cero.

La Covid-19 puede tener al comienzo síntomas similares a los del resfriado y también a los de la bronquiolitis, pero tener bronquiolitis no es lo mismo que sufrir la covid-19. (Foto: BSIP/Universal Images Group via Getty Images)
La Covid-19 puede tener al comienzo síntomas similares a los del resfriado y también a los de la bronquiolitis, pero tener bronquiolitis no es lo mismo que sufrir la covid-19. (Foto: BSIP/Universal Images Group via Getty Images)

AEPap recuerda además que para ambas enfermedades existen test rápidos de diagnóstico, similares a la PCR del coronavirus, cuya disponibilidad en las consultas permitiría un diagnóstico certero de estas enfermedades, ayudando a diferenciar unos cuadros de otros, ya que clínicamente las tres patologías cursan con fiebre y cuadros respiratorios similares.

Se conoce como el "virus de los bebés"

El VRS afecta especialmente a los lactantes y a los menores de dos años. Se produce por una infección que en adultos conlleva un simple resfriado, pero en lactantes este catarro puede evolucionar con inflamación de bronquios y acumulación de moco a este nivel.

De hecho, la bronquiolitis es “la infección respiratoria aguda de vías respiratorias inferiores más frecuente en niños menores de un año y supone el 18 por ciento de todas las hospitalizaciones pediátricas”, según explican los pediatras M.ª Luz García García, Javier Korta Murua y Alicia Callejón Callejón (AEPED).

Esto se debe a que sus vías aéreas son estrechas y se bloquean con facilidad cuando se inflaman. Por eso, la bronquiolitis es más grave en los menores de seis meses y en especial en los recién nacidos (menores de un mes), así como en los prematuros, niños con cardiopatías congénitas, con enfermedades pulmonares, con enfermedades neuromusculares y con Síndrome de Down, entre otros

Physical Therapist And Patient. (Photo By BSIP/UIG Via Getty Images)
Durante los primeros días, los signos y síntomas de la bronquiolitis son similares a los de un resfriado común: catarro con mucosidad y congestión o taponamiento nasal, tos y fiebre o febrícula (puede cursar sin fiebre). Días después, incluso una semana o más después, puede añadirse dificultad respiratoria y ruidos sibilantes torácicos o crepitantes. Puede haber también otitis. (Foto: BSIP/UIG Via Getty Images)

Cómo se diferencia del coronavirus

Los síntomas más habituales con los que se presenta la bronquiolitis causada por el VRS son similares a los de un catarro común, es decir, tos, exceso de mucosidad, congestión nasal y fiebre baja. Así cursa la mayoría de las veces en adultos y en la población infantil sana.

Los del coronavirus son la tos, dolor de garganta, diarrea o fiebre. Esto “hace difícil diferenciarlos entre sí, pero también cuesta distinguirlos de otras enfermedades víricas del otoño-invierno como infecciones por rinovirus o gripe, con las que además podrían coincidir”, explica el Dr. Pedro Gorrotxategi, vicepresidente de AEPap.

Además, “los niños tienen más probabilidades de tener una infección leve o asintomática, lo que significa que la infección por coronavirus puede pasar desapercibida o no ser diagnosticada”, añade el experto.

Por eso, hay que estar atentos y observar el estado general. De entre todos los síntomas mencionados, la tos y la fiebre son los más reconocibles de la bronquiolitis.

Sin embargo, existe la posibilidad de que en lactantes y poblaciones de riesgo lo haga con tos grave y persistente, dificultades para respirar, sibilancias y respiración rápida y agitada, cansancio y fatiga, aumento de la frecuencia respiratoria, pérdida del apetito y rechazo de agua, frecuencia cardíaca acelerada, tono bajo, adormecimiento y dificultad para conciliar el sueño, así como deshidratación o piel azulada (cianosis). Ante estos síntomas es necesario acudir al médico.

Hay cuadros respiratorios que pueden presentarse por un resfriado o una bronquitis aguda pero rara vez se van a parecer a los del coronavirus, excepto, si hay alguna enfermedad previa o alguna alergia o asma previo. (Foto: Getty)
Hay cuadros respiratorios que pueden presentarse por un resfriado o una bronquitis aguda pero rara vez se van a parecer a los del coronavirus, excepto, si hay alguna enfermedad previa o alguna alergia o asma previo. (Foto: Getty)

Quien tiene más riesgo

Los factores que más influyen en el desarrollo de bronquiolitis son:

- Ingreso hospitalario.

- Tener hermanos mayores (especialmente, si comparten habitación).

- La asistencia a guardería (por contagio).

- Exposición al humo del tabaco.

El mejor escudo natural

Una de las formas de prevenir el virus respiratorio sincitial (VRS), que causa la bronquiolitis, se consigue gracias a la lactancia materna prolongada.

Prolongarla más allá de los 4 meses, preferiblemente durante los primeros 6 meses, es una buena estrategia para reforzar el sistema inmunitario del bebé y hacerle más fuerte ante ella, así como, en su caso, ayudarle si la contrae.

Medidas generales

Para el tratamiento de la tos, los expertos recomiendan una hidratación oral abundante con líquidos tibios y mantener la vía nasal desobstruida mediante lavados nasales con suero fisiológico. Asimismo, es aconsejable adoptar posición semisentado a 30° para mejorar la respiración, así como evitar las estufas que producen aire caliente y seco, que dan lugar a un ambiente húmedo.

No se recomienda el uso de antibióticos de manera rutinaria en niños diagnosticados de bronquitis aguda, ya que no previenen ni disminuyen la severidad de las complicaciones bacterianas. Por otro lado, dicho uso inadecuado genera un rápido aumento de las resistencias bacterianas y, por consiguiente, una pérdida de la eficacia de estos medicamentos en el tratamiento de algunas infecciones. De hecho, cada vez hay más cepas de bacterias resistentes a los antibióticos que nos infectan

Por último, los expertos señalan la importancia de difundir los hábitos que inciden en la prevención: el lavado de manos, la limpieza de superficies y juguetes, evitar el humo del tabaco así como los ambientes propicios al contagio, y fomentar y facilitar la lactancia materna hasta los primeros 6 meses del niño.

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