Violencia vicaria, cuando los niños son víctimas de la violencia de género

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Un niño víctima de violencia en la Unidad Especializada de Protección de la Infancia en Rennes, Francia, el 7 de junio de 2021

Un doble infanticidio que causó estupor en España ha puesto en primera línea el concepto de "violencia vicaria", aquella que un progenitor inflige a los niños, para hacer sufrir de manera indecible a su pareja o ex pareja.

"La violencia vicaria es doblemente salvaje e inhumana, porque busca causar dolor no sólo a la mujer sino también a los hijos".

Con estas palabras, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, calificó el 11 de junio el doble infanticidio de Olivia (6 años) y su hermana Anna (1 año), asesinadas por su padre Tomás Gimeno en la isla de Tenerife, según los primeros elementos de la investigación.

Su objetivo, según las pesquisas, no era otro que infligir "un dolor inhumano" a su madre después de separarse.

En paralelo, otro crimen similar sacudió el país, el de la pequeña Yaiza, de 4 años, en una localidad cerca de Barcelona. Su madre, Cristina Rivas, la asfixió con una bolsa con el objetivo de hacer daño al padre de la pequeña, según relató éste.

"La violencia vicaria es la violencia que se ejerce sobre hijo o hija de mujeres víctimas, cuando el victimario no tiene el control sobre la vida de la víctima. El victimario identifica que puede seguir dañando a la víctima a través de su hijo y de su hija", explica Carmen Ruiz Repullo, socióloga especializada en la violencia de género.

"Le estamos poniendo nombre, y al ponerle nombre empezamos a identificar los casos", porque "cuando no tienes cómo nombrar lo que está ocurriendo, muchas veces se diluye el significado de lo que ocurre, y no se ponen herramientas para erradicarlo", añade.

Esta violencia "por sustitución", como la denomina Victoria Rosell, delegada del gobierno español contra la violencia de género, apunta a atacar a la mujer "donde más le duele".

En el caso de Olivia, cuyo cuerpo fue encontrado en el fondo del océano Atlántico metida en una bolsa de deporte, y de Anna, a la que se sigue buscando, el objetivo era infligir el mayor daño posible a la madre, con el cálculo de que los cuerpos no se hallaran nunca, analiza Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio Español contra la Violencia Doméstica y de Género.

La madre de las dos niñas, Beatriz Zimmermann, escribió una carta en varios medios españoles en la que dijo esperar que su muerte no haya sido "en vano". "Gracias a ellas se conoce el significado de la violencia vicaria".

En España, 39 menores fueron asesinados por sus padres, o por las parejas o ex parejas de los progenitores desde el año 2013, según datos del gobierno. Anna y Olivia no están aún en esa lista oficial.

Otro caso de mujer que cometió este tipo de violencia es el de Christiane K., una alemana acusada de matar a cinco de sus hijos, de 1 a 8 años.

Desde el 14 de junio está siendo juzgada en Wuppertal (oeste), y según la fiscalía, los hechos se produjeron cuando ella se enteró de que su marido, del que estaba separada, había encontrado una nueva pareja.

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