Violencia y racismo, los abusos de una minoría manchan el fútbol inglés

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Un compañero consuela a Bukayo Saka tras fallar el penalti que dio la victoria a Italia contra Inglaterra en la final de la Eurocopa, el 11 de julio de 2021 en el estadio de Wembley, en Londres

Aficionados ingleses entraron por la fuerza en Wembley durante la final de la Eurocopa, protagonizando escenas de caos y violencia que el lunes provocaron críticas a la seguridad y mancharon la imagen de un fútbol nacional marcado también por insultos racistas.

La policía abrió una investigación para identificar a las decenas de hinchas sin entrada que el domingo forzaron las barreras para ingresar en el estadio, donde Italia acabó imponiéndose a Inglaterra en los penales (1-1 en el tiempo reglamentario, 3-2 en la tanda).

Esta incursión, que provocó escenas violentas cuando otros aficionados se interpusieron a los infractores, suscitó críticas a las autoridades deportivas y policiales y puede amenazar la candidatura del Reino Unido para el Mundial de 2030.

Está en cuestión por qué se permitió a varias decenas de miles de hinchas congregarse horas antes en los alrededores del estadio, cuando, en plena pandemia de coronavirus, las autoridades habían llamado a no acudir a quien no tuviese entradas.

Allí, algunos en estado de ebriedad lanzaron piedras, latas de cerveza y otros objetos a los viandantes ya antes de los incidentes de la noche.

- Riesgo para candidatura al Mundial 2030 -

El primer ministro Boris Johnson, que asistió al partido, consideró en rueda de prensa el lunes que "fue una pena que una minoría (...) intentara estropearlo o se comportara mal".

"No creo que hayan dañado el ambiente, desde luego no en el estadio. Pero analizaremos exactamente lo que ocurrió", afirmó, admitiendo que la policía tuvo "especiales dificultades" para hacer cumplir las normas de distanciamiento contra el coronavirus.

"Ha sido la peor experiencia que he tenido como aficionado en un partido de fútbol", tuiteó el periodista deportivo Mike Keegan.

Y explicó: "vi peleas, botellas lanzadas, gente dando patadas de karate a las ventanas y (algo nuevo para mí) tuve que quitarme del camino de un oficial armado con su pistola desenfundada persiguiendo a alguien".

La policía realizó 49 detenciones y 19 agentes resultaron heridos.

"Los gamberros, obviamente y con razón, son condenados, pero la seguridad de Wembley debe mejorar. Un aficionado invadió el campo. Las escenas y los insultos a los italianos y su himno son vergonzosas y también un desastre para la candidatura a la Copa del Mundo de 2030. Inglaterra puede haber quedado fuera de dos torneos en una sola noche", tuiteó Henry Winter, periodista de The Times.

El Reino Unido e Irlanda esperan presentar conjuntamente una candidatura para organizar el mundial ese año. Pero tanto Johnson como el vice primer ministro irlandés Leo Varadkar dijeron confiar en que los incidentes del domingo no afecten a sus posibilidades.

- "No son aficionados, son gamberros" -

Consciente del daño, la Federación Inglesa de Fútbol (FA) condenó "enérgicamente" la actitud de los violentos y prometió "trabajar con las autoridades" para castigarlos.

Su director ejecutivo, Mark Bullingham, pidió disculpas a los demás aficionados, asegurando a la BBC que el equipo de seguridad del estadio "nunca había visto nada parecido".

"Había un gran número de borrachos que intentaban entrar por la fuerza, dirigimos un estadio no una fortaleza", se defendió.

La policía antidisturbios tuvo que intervenir asimismo en el centro de Londres, donde grandes grupos intentaron entrar en una 'fan zone' sin entradas, mientras que otros se subían a los autobuses y a las farolas.

"Esto no son aficionados, son gamberros", denunció la Federación de la Policía Metropolitana.

Por si fuera poco, la FA se declaró también "consternada" y "asqueada" por los comentarios racistas difundidos en las redes sociales contra los jugadores negros Marcus Rashford, Jadon Sancho y Bukayo Saka, que fallaron en los penales.

La selección inglesa "ha hecho historia" al llegar a su primera final de una gran competición desde 1966 y "ha traído la alegría a este país", declaró Johnson, afirmando que los autores de los insultos deberían estar "avergonzados".

Los insultos fueron calificados de "imperdonables" por el seleccionador de Inglaterra, Gareth Southgate, en rueda de prensa el lunes. "Una parte viene del extranjero, según nos han dicho, pero otra parte viene de este país", reconoció, prefiriendo centrarse en la "energía y el espíritu positivo" de la gran mayoría de aficionados, que pagarán los platos rotos por unos pocos.

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