Violencia obstétrica: "Las mujeres tenemos derecho a decidir el tipo de parto que queremos"

Miles de mujeres en todo el mundo sufren violencia obstétrica durante el trabajo de parto como abusos verbales, partos inducidos o cesáreas injustificadas. Esta se produce dentro de los hospitales por parte de médicos y personal sanitario hacia las embarazadas. Un tipo de violencia naturalizada e invisibilizada, pese a que Naciones Unidas la reconoció en 2019. "Cuando se atenta contra nuestra salud, se está atentando contra nuestro derecho a vivir vidas plenas", dice Marta Busquets, abogada experta en Derecho, Género y Salud.

Invisibilizada, naturalizada e incluso desconocida. La violencia obstétrica se enmarca en las prácticas realizadas por los profesionales de la salud a las mujeres durante el embarazo, parto y el postparto y que por acción u omisión son violentas o pueden ser percibidas como violentas. Desde cesáreas injustificadas, partos inducidos o arcaicas maniobras que pueden perjudicar la salud de la mujer y el recién nacido.

Naciones Unidas reconoció en 2019 este tipo de violencia como un "fenómeno generalizado y sistemático de esta forma de violencia" que afecta a miles de mujeres en todo el mundo cada día. Y publicó un informe que proporciona recomendaciones sobre el modo de encarar los problemas estructurales y las causas profundas de la violencia contra la mujer en los servicios de salud reproductiva.

La Organización Mundial de la Salud también recomienda que los países no superen el 10% de los partos por cesáreas, algo que no se cumple en prácticamente ninguna nación. América Latina tiene una de las tasas más altas de cesáreas, con República Dominicana liderando la lista, seguido de Brasil. En la región, Venezuela se convirtió en 2007 en la nación pionera en regular en torno a la violencia obstétrica. Otros países como Argentina, Panamá, México, Bolivia y Brasil están implantando normativas para reducir esta violencia contra las madres.

Y es que muchas veces la mujer se convierte en un actor pasivo una vez cruza las puertas de una sala de hospital, perdiendo la autonomía sobre su cuerpo. El pasado miércoles 31 de agosto, se celebró el Día Mundial de la Obstetricia y este viernes France 24 habló con Marta Busquets, abogada española especialista en Derecho, Género y Salud:

France 24: ¿Cuándo se produce violencia obstétrica?

Marta Busquets: Creo que hay una primera fase en el activismo en relación a la violencia obstétrica que tiene que ver con el exceso de intervención o el exceso de neutralización. Aquí podríamos pensar en un exceso de cesáreas, de induciones, que sobrepasan las recomendaciones internacionales, en obligar a las mujeres a parir en posturas determinadas, en realizar unas intervenciones sin que exista necesidad médica y solo por rutina y que puedan ser agresivas.

Otra vertiente tiene que ver con una perspectiva del derecho. Más allá de la evicencia científica de ciertas intervenciones y estadísticas, tenemos que tener en cuenta que las mujeres somos personas de pleno derecho con derechos fundamentales. Por lo tanto, tenemos derecho a informarnos, a dar el consentimiento, a poder decidir qué tipo de parto queremos tener en relación a nuestras criaturas.

France 24: ¿Cuáles pueden ser las secuelas de, por ejemplo, una episiotomía (una incisión que se hace en el perineo -el tejido entre la abertura vaginal y el ano- durante el parto) en la salud física y mental de la madre?

M.B.: A menudo la episiotomía es una práctica que se banaliza. En muchos lugares era una práctica que se hacía totalmente de rutina a pesar de que tiene que realizarse en momentos muy concretos, con indicaciones muy específicas.

Muchas mujeres relatan, y yo lo veo como abogada, lesiones serias en su suelo pélvico, unas tensiones que pueden potenciar incontinencias, ya sea urinarias, puede causar dolores importantes, que esta mujer no pueda llevar a cabo actividades como trabajar y estar de pie, sentada, tener relaciones sexuales satisfactorias, etcétera.

Todo esto puede tener una afectación real en su vida. Incluso si no tiene una afectación a largo plazo, el hecho de que a ti te acaben de hacer una episiotomía puede hacer que te pases un postparto muy adolorida, con dificultad para estar sentada, tumbarte, con dificultad para amamantar. Como estas adolorida te cuesta más recuperarte o vincularte con el bebé.

Lo del "punto del marido" (consiste en agregar un punto al proceso de episiotomía de manera que el orificio vaginal quede más estrecho y pueda otorgarle mayor placer sexual al hombre al momento del coito) en teoría sucede cada vez menos, pero sabemos que sigue sucediendo y hay mujeres que relatan que se les ha hecho este comentario, el cual es lamentable.

Es violento porque no tiene que ver con lo que necesita el bienestar físico o psíquico de una mujer, sino directamente convertir sus órganos sexuales o su cuerpo en un lugar en el que la prioridad es el placer asociado a un compañero masculino.

France 24: ¿Qué derechos de la mujer se vulneran cuando un profesional de la salud ejerce este tipo de violencia? ¿Qué pueden hacer las mujeres para buscar una reparación ante este daño?

M.B.: La Convención para la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres tiene un protocolo en relación a salud y dice que las mujeres tenemos derecho a vivir nuestra salud, nuestras vidas, de formas plena y digna. Cuando se atenta contra nuestra salud se está atentando contra nuestros derechos a vivir vidas plenas dignas.

Aquí obviamente hay afectaciones de derechos que normalmente pensamos en clave más humano o general. Por ejemplo, si no me informan o me informan y no me piden el consentimiento para realizar una intervención, lo que están haciendo es atentar contra mi integridad física o moral porque se está llevando a cabo una intervención en mi cuerpo que yo no he consentido. También si me hacen comentarios inhumanos, degradantes... también se puede estar atentando y ha habido algunas sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en este sentido.

Con lo cual puede haber hay una afectación real de nuestros derechos. Por ejemplo, en relación a la privacidad si se comparten nuestros datos con estudiantes que nosotras no hemos permitido, que estos estudiantes accedan o nos intervengan también se puede estar violando nuestra privacidad y el secreto de nuestros datos médicos.

Como apuntabais, el informe especial que realizó la relatora de Naciones Unidas también hablaba en este sentido y era cercana o se manifestaba positivamente en relación a esto.

France 24: ¿Qué hace falta dentro de los sistemas sanitarios para que esto no ocurra? ¿Qué tipo de pedagogía o formación especial para el personal sanitario se necesita?

M.B.: Una de las cosas que decía la ONU es que los Estados tienen que ser, y los sistemas de salud, directamente responsables de lo que está sucediendo. Es verdad que sí que se insiste mucho en la pedagogía, en la formación, en el relevo de profesionales; parece que las y los profesionales más jóvenes están intentando cambiar las cosas.

Pero pasa también por políticas públicas, no solo por un tema de formación. En muchos países ha habido recortes a nivel de presupuestos para salud y esto significa menos equipos o equipos peor pagados, un entorno más deficiente tanto a nivel de medios materiales y personales. Esto repercute directamente también en la prestación que se va a poder realizar porque yo por mucho que quiera trabajar bien, si estoy sola y tengo que atender un ratio de mujeres muy amplio y además no tengo medios, seguramente voy a acabar inmersa en situaciones que son violencia hacia las usuarias.

Creo que tampoco tenemos resuelto qué hacer cuando una mujer se queja de violencia obstétrica, formas alternativas a la judicialización en caso de mala praxis para poder intervenir sobre esto.

Desgraciadamente, por ejemplo, en España que hubo esta reforma de ley sexual y reproductiva, no ha habido ni siquiera consenso a nivel estatal sobre el término de violencia obstétrica, así que todavía queda bastante a nivel político en este ámbito.