Vince McMahon, el emperador de la WWE que cayó en medio de un escándalo

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Vince McMahon durante la rueda de prensa de WrestleMania 29 en 2013. (Michael N. Todaro/Getty Images)
Vince McMahon durante la rueda de prensa de WrestleMania 29 en 2013. (Michael N. Todaro/Getty Images)

El jefe del imperio cayó. Vince McMahon, el promotor que convirtió la lucha libre estadounidense en un fenómeno de entretenimiento deportivo, puso fin a su carrera en la WWE. Solo un cierre fatídico parecía separarlo de la industria: no fue la muerte la que obligó su retiro, sino una investigación por conductas sexuales inapropiadas y desvío de fondos en su propia compañía.

Aún a sus 76 años, se rehusaba a salir de la corporación que le compró a su padre en 1982, en la que ejercía como chairman y CEO. Al mismo tiempo, fungía como creativo: proponía modificaciones al accionar del talento y aprobaba los detalles de cada programa tras bambalinas. Si la vida fuera tal como las historias del wrestling, afrontó un polémico mano a mano desde la piel de un villano y quedó a merced de sus peores artimañas.

En junio, el Wall Street Journal dejó entrever que la World Wrestling Entertainment analizaba las funciones de McMahon debido a un pago no reconocido de tres millones de dólares. Este provendría de una relación extramarital del entonces mandamás con una antigua trabajadora de la empresa, a quien le habría ofrecido dicha suma para asegurar su silencio.

Vince McMahon recibió su estrella del Paseo de la Fama de Hollywood en 2008. En la ceremonia lo acompañaron su yerno Triple H, su esposa Linda McMahon y su hijo Shane McMahon. (Alexandra Wyman/WireImage)
Vince McMahon recibió su estrella del Paseo de la Fama de Hollywood en 2008. En la ceremonia lo acompañaron su yerno Triple H, su esposa Linda McMahon y su hijo Shane McMahon. (Alexandra Wyman/WireImage)

La respuesta no tardó en llegar. Fue removido de sus cargos administrativos en aras de permanecer únicamente en el puesto creativo. A su vez, se mostró frente a las cámaras. Su tema de entrada, denominado “No Chance in Hell”, tampoco le desdibujó la sonrisa. Debía permanecer en el personaje que interpretó por más de dos décadas; el del propietario rudo, insolente, intocable y todopoderoso.

Tomó el micrófono, agradeció a la audiencia y pronunció el lema de la WWE: “Antes, ahora, para siempre”. Sin embargo, agregó la palabra “juntos” dentro del repertorio. Aprovechó que su nombre se mantenía en tendencia con tal de evadir el tema; mientras que posicionó el consumo de SmackDown, el segundo episodio semanal más importante de su emporio.

Su derrumbe comenzó en julio. El Wall Street Journal actualizó el caso, lucía peor de lo imaginado. Difundió que, de 2006 a la fecha, McMahon habría pagado contratos de confidencialidad similares a cuatro mujeres; en ellos, derrochó 12 millones de dólares. Ese fue el último clavo en el ataúd. El deporte-espectáculo sufrió un giro de guion que parecía demasiado lejano.

Ante la presión, Vince McMahon anunció su jubilación. No quería despegarse del poder absoluto, mas ya era demasiado tarde. Se agotó su tiempo de titiritero. No había vuelta atrás para el hombre que se adjudicó las principales empresas de lucha de Estados Unidos durante los ochenta; el mismo que hizo de WrestleMania un evento internacional, a la altura del Super Bowl.

El que cimentó el legado de grandes figuras como Hulk Hogan, The Rock, Stone Cold Steve Austin, Shawn Michaels, The Undertaker, John Cena, Rey Mysterio, Brock Lesnar y Roman Reigns. El encargado de expandir su producto a los terruños de la música, el cine, la literatura y los videojuegos.

Vince McMahon junto a los luchadores The Rock, John Cena, CM Punk y Alberto del Río en 2013. (Eugene Gologursky/WireImage)
Vince McMahon junto a los luchadores The Rock, John Cena, CM Punk y Alberto del Río en 2013. (Eugene Gologursky/WireImage)

El responsable de crear la WWE Network, un servicio de streaming exclusivo de la disciplina. Pero también el que fue acusado por la réferi Rita Chatterton de forzarla a practicarle sexo oral y quien compareció a juicio federal por suministrar esteroides a sus gladiadores en los noventa.

Su hija Stephanie McMahon, que se desempeñaba como directora de marca, fue designada como la nueva chairwoman y CEO de la compañía; asimismo, su esposo y exluchador, Triple H asumió el control creativo. Tan pronto como apareció en televisión, no dudó en homenajear a su padre. Aunque los aplausos y palabras conmovedoras quedaron en segundo plano.

El departamento financiero de WWE no pudo tener tapujos con sus socios. Reveló que su exdirigente no reportó 14.6 millones de dólares a la junta directiva, una cifra más alta que la que indicó el WSJ. La investigación sigue, de ahí que revisarán informes económicos de años anteriores. Solo que el show debe continuar.

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