De villanos a héroes: cómo los adolescentes han desmontado los prejuicios sobre ellos y el covid

Una enfermera vacuna a un joven en Ogíjares (Granada) el 30 de agosto de 2021.  (Photo: Álex Cámara via NurPhoto via Getty Images)
Una enfermera vacuna a un joven en Ogíjares (Granada) el 30 de agosto de 2021. (Photo: Álex Cámara via NurPhoto via Getty Images)

A principios de julio, cuando los contagios por los macrobrotes costeros habían perdido el control y la curva subía y subía, se asumió que en España había comenzado una quinta ola, y se bautizó como “la ola joven”. Para Javier Padilla, médico de familia, debería haberse llamado “la ola de los no vacunados”.

Este verano las infecciones se han cebado con los más jóvenes, y su tasa de incidencia ha superado en algunos lugares los 3.000 casos por 100.000. Estas cifras, achacadas en ocasiones a una conducta excesivamente relajada entre este grupo poblacional, se han reducido enormemente en poco tiempo, y la tasa de incidencia entre los jóvenes es mil puntos menos que hace un mes. Si el 6 de agosto, los adolescentes de entre 12 y 19 años y los veinteañeros registraban tasas de incidencia de 1.315 y 1.332 respectivamente, el 6 de septiembre estas cifras se habían reducido a 296 y 220.

“Ya se ha visto que la pandemia no es un problema de los jóvenes ni de una conducta intrínseca a ellos. Una vez que se ha abierto la posibilidad de vacunación, se han vacunado”, señala Padilla. Según los últimos datos de Sanidad, el 76% de las personas de entre 12 y 19 años tiene al menos una dosis puesta, porcentaje que es un punto y medio menor en los veinteañeros.

El ritmo de vacunación en jóvenes, una “barbaridad”

La semana pasada, el presidente del Gobierno felicitó a los más jóvenes por contribuir a que siete de cada diez españoles tengan ya la pauta completa. “Es emocionante y es todo un orgullo; desde el Gobierno solo tenemos palabras de agradecimiento hacia ellos, y hacia sus padres y madres por haberles inculcado los valores de solidaridad y compromiso social”, destacó Pedro Sánchez.

Javier Padilla va más allá y califica este hito de “barbaridad”, sobre todo cuando lee que en comunidades como Asturias el 90% de los niños de entre 12 y 19 años ya ha recibido al menos una dosis. Pedro Gullón, experto en Salud Pública y Medicina Preventiva, habla de “éxito”. “Los jóvenes tienen menos percepción del riesgo de la enfermedad porque las consecuencias en ellos son menores, y se temió que acudieran menos a vacunarse, pero no ha sido así”, explica. “Cuando se redujo el ritmo de vacunación en agosto fue porque la gente estaba de vacaciones”, aclara el epidemiólogo.

Pese a tener menor percepción de riesgo por covid, los adolescentes han ido a vacunarse de forma masiva

Cuando países como Francia analizaron el éxito de la campaña de vacunación en España apuntaron que los jóvenes, pese a tener menor probabilidad de desarrollar enfermedad grave, decidían vacunarse en masa entre otras cosas porque su estrecho vínculo con familiares mayores les animaba a querer protegerlos.

Padilla añade además que los menores de edad, en general, están siguiendo el patrón de vacunación de sus padres. Es decir, si sus progenitores se vacunaron, lo normal es que ellos también lo estén haciendo y, “si miramos las cifras de vacunación en la franja de entre 35 y 50 [en la que podrían estar los padres de esos adolescentes], la vacunación está relativamente generalizada”, recuerda el médico. En España, más del 92% de los mayores de 40 años tiene ya la pauta completa.

“El colegio no es un contagiódromo”

En cuanto a los contagios, la tendencia también es buena. La tasa de incidencia media en el país sigue bajando, situada ahora en torno a los 160 casos por 100.000, y aunque algunas personas temen que la vuelta al cole pueda trastocar estos datos, los epidemiólogos desconfían de esta interpretación. “Es complicado predecir qué va a ocurrir en la vuelta al cole, pero tenemos la experiencia del año pasado, que fue bastante positiva, y todo apunta a esa dirección”, afirma Pedro Gullón.

Es complicado predecir qué va a ocurrir en la vuelta al cole, pero tenemos la experiencia positiva del año pasado, y todo apunta a esa dirección

Gullón explica que el curso pasado “los colegios no sirvieron como multiplicadores de la infección en ningún momento, sino que reprodujeron la incidencia comunitaria que había fuera”. “Si algo aprendimos el año pasado es que los colegios, más que ser un elemento dinamizador de la transmisión, sirven para especular, en el sentido de que reflejan la dinámica de transmisión que existe a las puertas del colegio”, coincide Padilla. “El colegio no es un contagiódromo; pero si la sociedad es un contagiódromo, el colegio también lo será”, resume.

Una clase en una escuela de Madrid, el primer día de vuelta al cole, el 6 de septiembre de 2021.  (Photo: Marta Fernandez Jara/Europa Press via Getty Images)
Una clase en una escuela de Madrid, el primer día de vuelta al cole, el 6 de septiembre de 2021. (Photo: Marta Fernandez Jara/Europa Press via Getty Images)

Este año se cuenta con el elemento diferenciador de la vacunación, no sólo entre los estudiantes mayores de 12 años —el 45% tiene la pauta completa—, sino entre el profesorado, cuya cobertura vacunal se estima en el 90%. Y esa es la clave para que este año se plantee “un escenario más positivo”, asegura Gullón. “Aunque la vacuna no esté diseñada para frenar la transmisión, sí la reduce bastante”, abunda. A Javier Padilla, como padre, le tranquiliza también que los maestros estén más protegidos que el año anterior. “A algunos nos preocupaba que estuvieran tan expuestos”, reconoce, sobre todo teniendo en cuenta que los niños de menos de 6 años no llevan mascarilla.

El aumento de ratios supone, como poco, un incremento de los contactos

El único punto cuestionable que ven los expertos en esta vuelta al cole es que las ratios de alumnos por aula vuelven a niveles prepandemia. “Esto supone, como poco, un incremento de los contactos”, señala Padilla. Y que “si algún niño, sobre todo menor de 12 años [no vacunados], se contagia, obligará a hacer cuarentena a grupos más grandes”, añade Gullón. Algunas comunidades, como Madrid, ya han anunciado que a los completamente vacunados o que hayan pasado la enfermedad en los seis últimos meses se les eximirá de hacer cuarentena pese a haber sido contacto estrecho de algún positivo.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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