El viento lleva los gases tóxicos al interior de La Palma mientras se intensifica la sismicidad

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Ni un alma en el aeropuerto de La Palma este jueves. La culpa es del volcán Cumbre Vieja, cuyas cenizas obligaron a cancelar por segunda vez todos los vuelos en la isla española por falta de visibildad.

Los cambios en la dirección y la fuerza del viento han empeorado la calidad del aire, y ya se nota en las calles.

Los especialistas están realizando mediciones de los gases tóxicos, que se están desplazando hacia el interior y ya se concentran en la región de La Palma.

Sergio Rodríguez, investigador del CSIC, asegura que "las concentraciones de dióxido de azufre están por encima de los valores máximos que recomienda la Organización Mundial de la Salud".

Un terremoto de 4,3 grados

A lo largo del jueves se han registrado más de sesenta movimientos sísmicos. El más destacado, un terremoto de magnitud 4,3, el más intenso desde el inicio de la actividad volcánica. Se ha producido a mediodía al suroeste del municipio de Villa de Mazo, a 35 km de profundidad, y se ha sentido en varios puntos de La Palma.

La efusividad del Cumbre Vieja sigue estable, aunque se han formado dos nuevas coladas, una de las cuales ya cae al océano. Se ha separado del cauce principal creando su propia ruta que ha arrasado con más cultivos de plataneras, depósitos y algunas edificaciones. Ya hay más de 430 hectáreas de superficie afectadas por la lava.

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