El viejo encanto de los Cadillacs y Chevrolets en las calles de Tokio

·2 min de lectura

Nunca serán los más rápidos y hace tiempo dejaron de ser prácticos, pero para un grupo de japoneses amantes de los automóviles antiguos, su perfil elegante y su brillo algo anticuado siguen teniendo un encanto especial.

La mayoría de los fines de semana, en el centro de Tokio, un club de aficionados exhibe sus Cadillacs, Chevrolets y otros vehículos clásicos modernos de mediados a finales del siglo XX.

"Cada vez que lo conduzco, todavía me emociona. No hay muchos vehículos que te den esa sensación", explica Masamune Isogai a la AFP sobre su réplica de Knight Rider -un Pontiac Trans Am-, el coche que se hizo famoso gracias a la serie de televisión de los años 1980 KITT.

En el asiento del conductor -que él llama la cabina- está rodeado de pantallas futuristas, botones iluminados y una rueda que parece un controlador de juegos de gran tamaño.

Estos toques de ciencia ficción se instalaron para dar la sensación de estar dentro del coche parlante -a través de su sistema de inteligencia artificial- del programa televisivo Knight Industries Two Thousand, o KITT.

"Hablo con el coche cuando conduzco", se rie su dueño, de 46 años, que posee el vehículo negro aerodinámico -completo con efectos de sonido y un "escáner KITT" con una luz en la parte delantera- desde hace unos 10 años.

En la actualidad, Japón es conocido por sus coches prácticos, que ahorran en combustible y espacio y rara vez tienen problemas mecánicos, un mundo muy diferente del de los coleccionistas.

La sociedad informal tiene alrededor de 10 miembros y los coches más antiguos que poseen son un 1941 Cadillac y un 1929 Ford Modelo A, restaurado. La gente aplaude y toma fotos a medida que pasan los automóviles, desde un Ford F100 Pumpkin 1956 hasta un Volkswagen Karmann Ghia 1961.

"La forma de los coches viejos es encantadora, imposible de lograr con la producción en masa de hoy", explica Hiroyuki Wada, de 49 años, junto a su Cadillac Coupé de Ville rojo de 1959.

"Cuando te haces mayor, es más probable que aprecies un coche que requiere mucho cuidado", continúa. "Los motores viejos a menudo necesitan 10 minutos más o menos para calentarse antes de poder conducirlos. Eso es lo realmente encantador acerca de ellos", comenta.

Wada dirige un servicio de aparcacoches antiguos cerca de Tokio y pasa entre tres y cuatro días lustrando los automóviles para darles un nuevo aspecto brillante.

Dice que su corazón pertenece a los vehículos estadounidenses, incluidos los viejos coches de policía, que alquila para filmaciones y sesiones de fotografía. "Algún día quiero aparcar viejos coches de bomberos en Estados Unidos. Ese es mi sueño", dice.

oh/kaf/je/leg/mab/me