Así se vive la persecución a toda velocidad por mar desde una lancha de narcos

El Servicio de Vigilancia Aduanera ha detenido este fin de semana a diez personas tras una persecución de película en el Estrecho de Gibraltar. Los agentes de aduanas lograron interceptar a los sospechosos que viajaban en una lancha semirígida de 12 metros de eslora y dotada con tres motores de 300 caballos.

Además, incautaron un barco de uso recreativo con bandera británica y matrícula de Gibraltar que servía para dar logística al primero, trasladando a sus tripulaciones para dar relevos y suministrándoles combustible.

En las imágenes se aprecia cómo una patrullera de las fuerzas de seguridad persigue a toda prisa a la embarcación recreativa a la que momentos antes habían ordenado el alto. Los supuestos delincuentes hicieron caso omiso y decidieron huir, produciéndose así una persecución a gran velocidad y con un peligro evidente.

El cometido de esta embarcación era dar apoyo a una narcolancha en alta mar para que no tuviera que parar en el puerto y evitar así riesgos innecesarios. Según fuentes aduaneras, había llevado combustible a la lancha dedicada al tráfico de drogas para que pudiese repostar, ya que se encontraron 50 garrafas con cerca de 1.000 litros de gasolina en el interior.

Además, apuntan es muy probable que se hubiese producido un cambio de tripulación, puesto que las personas que de encontraban a bordo no se llamaban por su nombre, sino por su cargo. "¡Piloto, cuidado!", es una de las expresiones que repite varias veces uno de los tripulantes al ver cómo el barco aduanero se aproxima peligrosamente.

“Tened cuidado que se nos sube en lo alto. Tened cuidado”, se escucha decir a uno de los miembros de la tripulación mientras otro le pide al piloto que pare la embarcación.

Uno de los temores de los presuntos delincuentes, que son los que filman esta escena, es que la patrullera pudiera subirse encima de ellos para frenar su huida. Pero finalmente, lo que acaba sucediendo es que los agentes de la autoridad "barren la popa" del barco al cual persiguen, es decir, les propinan un golpe por detrás para desestabilizar su marcha.

Finalmente, la operación se saldó con la detención de diez personas por contrabando y la incautación de las dos embarcaciones que participaron.