Un japonés consigue casarse con un holograma

Akihiko Kondo se casó a principios de noviembre en Tokio, celebró una boda tradicional, salvo por un detalle, la novia era un holograma. Akihiko decidió casarse con una cantante de realidad virtual llamada Hatsune Miku. Vive con un holograma de este personaje desde marzo pasado. Le costó más de dos mil euros el aparato en el que vive su pequeña novia, que le da los buenos días y le recibe cuando vuelve a casa del trabajo.

Akihiko tiene 35 años y la cantante de realidad virtual Hastsune tiene, supuestamente, 16. Está enamorado de sus grandes ojos y sus largas coletas verdes y duerme abrazado a un peluche de la cantante. Unos 40 invitados asistieron a la ceremonia, aunque su familia renunció a presenciar la boda, que le costó al novio 17.600 dólares, unos 15. 000 euros.

Miku estuvo presente en forma de una pequeña muñeca de peluche a la que el novio le puso el anillo, la misma con la que duerme cada día. La boda parece no tener validez legal a pesar de haberse podido celebrar de manera tradicional. La compañía Gatebox, fabricante del aparato que mantiene el holograma, ha emitido un “certificado de matrimonio”, que confirma que un humano y un personaje virtual se han casado.

Kondo explica que las niñas y las jóvenes se burlaban de él, y que de mayor tuvo una mala experiencia con una mujer que lo acosaba, por lo que decidió que nunca se casaría. Pero ahora asegura sentirse seguro de su pareja porque los personajes bidimensionales no pueden engañar, envejecer o morir. El novio quiere ser reconocido como una minoría sexual.