Sus reflejos evitaron que la travesura de un niño terminara en desastre

Adrian Rogers conducía por una calle de Stockwood en Bristol, Reino Unido, cuando un niño saltó a la carretera. El conductor tuvo una décima de segundo para evitar arrollar al pequeño. Pasó tan cerca del niño que Adrian no estaba seguro de si le había atropellado o no.

A sus 63 años los reflejos de Adrian permanecen intactos, porque, de haber girado el volante una décima de segundo después el pequeño no habría salido tan bien parado. En el vídeo, grabado desde el interior del coche, se puede ver a una familia esperando para cruzar la calle. Justo en el segundo en el que Adrian pasa junto a ellos el niño se lanza a la carretera escapando de la mano de sus padres.

“¿Le he esquivado?”, preguntó Adrian cuando la madre del pequeño se acercó al coche. Tan ajustada había sido su maniobra que todavía tenía dudas. En las imágenes se escucha a la madre afear al niño su comportamiento y después, pedir disculpas y agradecer a Adrian su actuación.

Este abuelo se encontraba viajando de Sunderland a Bristol para visitar a su familia cuando sucedió el incidente. Compartió las imágenes en internet para concienciar sobre el riesgo potencial de cruzar por lugares inadecuados y no dar la mano a sus hijos mientras esperan para pasar la calle. Adrian asegura que tiene permiso de conducir desde hace 45 años, es conductor de autobús, y nunca ha tenido ningún incidente en el que estuviera tan cerca de arrollar a un peatón.