¿Sabías que el término ‘guay’ se usa desde el siglo XIII?

La palabra ‘guay’ se asocia con la década de los 80, momento en el que este monosílabo compartía espacio con ‘dabuten’, ‘demasié’ o ‘yupi’. Sin embargo, esta palabra nació mucho antes, concretamente en el siglo XIII, tal y como recoge Alberto Buitargo en el ‘Diccionario de dichos y frases hechas’. Eso sí, su acepción ha cambiado por completo. En el siglo XIII era una interjección de lamento, con un significado similar al ‘ay’.

De hecho, el vocablo ‘guay’ sigue teniendo esta acepción en el diccionario de la Real Academia Española (RAE). Encontramos la palabra en numerosos textos antiguos. En los escritos que se atribuyen al Arcipreste de Talavera, en el siglo XV: «Guay del que duerme solo»; también en Historia de Jerusalén, de Jacobo de Vitriaco (siglo XIV): «Guay de vos, mesquinos, que tal fe tenedes onde despues de la muerte avedes de sofrir tormentos».

También podemos leer ‘guay’ en El Quijote, nada menos: «Envíanos ya al sin par Clavileño, para que nuestra desdicha se acabe; que si entra el calor y estas barbas duran, ¡guay de nuestra ventura!», grita Sancho Panza.

El monosílabo quedó en el olvido a partir del siglo XVIII. Pese a que se desconoce cómo y porqué cambió el significado de la palabra, ya en la zarzuela La cruz de los humeros (1861) se usa con una acepción positiva: «Salero de buten guay / via la gente é mi tierra».

Fue en los 80 cuando se comenzó a usar de manera generalizada para calificar algo como moderno, bueno o estupendo. Esta acepción se incluyó en la RAE en 2001, es decir, hace relativamente poco. Hemos estado utilizando ‘guay’ hace 800 años, y no lo sabíamos…