Qué es el aquaplaning y cómo evitarlo

Las tormentas son uno de los principales enemigos de los conductores. Las fuertes rachas de lluvia y viento pueden ponernos en situaciones realmente complicadas cuando nos encontramos al volante. Las acumulaciones de agua en la carretera pueden ser realmente peligrosas.

Por este motivo, debemos extremar la precaución cuando circulemos por una vía un día de lluvia porque, si cae un aguacero importante, puede producirse el llamado efecto aquaplaning.

¿Qué es el aquaplaning? Pues bien, se trata de un fenómeno que se produce cuando nuestros neumáticos no son capaces de evacuar todo el agua de la carretera a través de los canales que hay en los mismos.

Al no poder hacerlo, se forma una pequeña capa de agua de medio milímetro de espesor entre las gomas y el pavimento, lo que hace que el vehículo flote y se deslice hasta hacernos perder el control del mismo.

De manera que hay una serie de elementos a los que debemos prestar especial atención antes de salir a la carretera durante una jornada lluviosa: los neumáticos, los amortiguadores o los frenos.

Además, la velocidad incrementa el riesgo de que se produzca el aquaplaning porque, cuanto más rápido se conduce menos tiempo tienen los neumáticos para evacuar el agua, como explica la publicación AutoSport en un artículo.

El peso del vehículo también interviene en su estabilidad, por lo que a menor peso más posibilidades hay de acabar en la cuneta. Los neumáticos anchos y gastados también son otros dos factores que pueden provocar el aquaplaning.

De manera que para evitar que la carretera se pueda acabar convirtiendo en una pista de patinaje tendremos que moderar la velocidad, extremar la precaución y tratar de evitar las acumulaciones de agua en la vía.

También revisaremos nuestros neumáticos y amortiguadores, nos aseguraremos de que las gomas no estén gastadas y de que tengan la presión correcta.