¿Por qué la jornada laboral es de ocho horas?

Puede que ahora nos cuestionemos si trabajar ocho horas diarias es demasiado, pero cuando se estableció esta jornada laboral fue un triunfo para los trabajadores. Durante la Revolución Industrial, en el siglo XVIII, se trabajaba casi de sol a sol, la implantación del trabajo en cadena y el crecimiento del consumo por parte de las clases medias hicieron que las jornadas laborales fueran interminables y se extendieran los siete días a la semana.

Los salarios eran bajos y los obreros tenían que buscar distintos empleos para ganar lo suficiente para subsistir, incluso era normal, y no estaba mal visto, el trabajo infantil. En Estados Unidos la lucha por la jornada más corta comenzó en 1791 en Filadelfia, donde se instauró el trabajo de diez horas con dos de descanso para comer. En Reino Unido el primero en plantear la jornada de ocho horas es el británico Robert Owen, uno de los fundadores del socialismo. Con la frase: “Ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso”, comienza a promover esta idea en 1817.

El proceso fue largo, se fueron consiguiendo mejoras a lo largo del siglo XIX, para hacernos una idea de la diferencia de mentalidad laboral de entonces, no fue hasta 1847 que se concedió a mujeres y niños la jornada de diez horas. La aparición de los sindicatos tuvo mucho que ver con estas mejoras. La Asociación Internacional de Trabajadores solicitó la jornada de ocho horas oficialmente en su Congreso en Ginebra en 1866.

El primer país en adoptar una jornada laboral de ocho horas fue Uruguay en 1915. Sí es cierto que en 1905, en Estados Unidos, la mayoría de las empresas reconocían este derecho, aunque no se basaba en ninguna legislación, era fruto del esfuerzo y la presión de los sindicatos. Uno de los primeros negocios en implementarlo fue Ford Motor Company, en 1914, esto sirvió de ejemplo a otras empresas que vieron con sorpresa que con esta decisión la compañía automovilística mejoró su productividad.

El día uno de mayo se celebra el Día del Trabajo en todo el mundo, menos en Estados Unidos y Canadá. Algo especialmente llamativo ya que se rinde homenaje a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886. Ese año distintos sindicatos amenazaron con ir a la huelga si no se establecía la jornada de ocho horas, hasta entonces la ley sólo marcaba un máximo de 18. Muchos consiguieron que sus empresas lo instauraran, pero en Chicago la policía terminó cargando contra los trabajadores que se manifestaban. Un policía murió y ocho trabajadores anarquistas fueron condenados a muerte. En 1889, en su memoria, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional declaró el uno de mayo como Día del Trabajador. Pero en Estados Unidos y en Canadá, ese día se celebra el uno de septiembre, desvinculándose de lo ocurrido en Chicago y, sobre todo, del movimiento socialista.

El debate sigue abierto en la actualidad. Distintos estudios alertan del sedentarismo, nuestro trabajo es principalmente frente al ordenador, y de cómo la tecnología ha hecho que estemos conectados a nuestro trabajo mucho más de ocho horas. Hay estudios incluso que afirman que de las ocho horas laborables sólo somos productivos realmente cuatro. En Suecia se puso en marcha la jornada de seis horas en algunas empresas con resultados sorprendentes. Menos bajas por enfermedad y más productividad.