Perros con zapatos y gente durmiendo en supermercados, así ha sido la ola de calor en Europa

La vicesecretaria general de la Organización Mundial Meteorológica, Elena Manaenkova, afirmaba en el último boletín informativo de este organismo que "el año 2018 será uno de los más calurosos jamás registrados, con nuevos récords de temperaturas en muchos países" Y esto ya se ha comprobado en lo que llevamos de verano. En el continente europeo han sufrido temperaturas muy superiores a lo acostumbrado y en países que no llegan a superar los treinta grados por regla general han llegado a los 37, como el Reino Unido, Francia, Noruega, Suecia, etc.

Esto ha dado lugar a imágenes y situaciones nada habituales en estos lugares. En Francia, más de la mitad del país ha estado en alerta naranja y las autoridades recomendaron evitar estar en la calle entre las 11.00 y las 21.00 horas. En Reino Unido el Gobierno pidió a las empresas que dieran permiso a sus empleados a flexibilizar su horario para no estar en el trabajo en las horas centrales del día y mucho menos usar el transporte público en esos momentos. Se modificaron los horarios de trenes para que circulasen más tarde y se aconsejó que niños y ancianos permanecieran en casa.

Las aguas del mar Báltico en el litoral alemán han alcanzado temperaturas semejantes a la costa mediterránea francesa, con hasta 27ºC, 10 por encima de lo habitual, según datos oficiales. Además, el nivel de algunos ríos ha bajado a mínimos históricos, lo que ha obligado a restringir el transporte fluvial de mercancías en algunos puntos del Rin.

Ha sido en Alemania donde se ha producido una de las imágenes insólitas de esta ola de calor. Los perros policías debían usar una especie de zapatos para que no se les quemasen las almohadillas de sus patas con el asfalto ardiente.

En Francia las fuentes de París se llenaban de personas que intentaban calmar el calor con sus chorros y las autoridades mandaban cerrar los reactores de cuatro centrales nucleares por temor a que calentaran demasiado el agua de los ríos cercanos. Las centrales usan su agua para enfriar el circuito, pero la temperatura de los caudales ya era más alta de lo normal y muchos peces estaban muriendo.

Se han agotado ventiladores en ciudades como Londres y París. En los países nórdicos también han vivido estas temperaturas exageradamente altas, en Finlandia, una cadena de supermercados daba la oportunidad a sus clientes de descansar en sus pasillos. En estos lugares no es habitual tener aire acondicionado en casa y los ciudadanos buscaban la refrigeración de la zona de lácteos del supermercado.

Los animales han sufrido mucho este calor. En zoológicos se les daba la fruta congelada para que se hidratasen y en Noruega los renos buscaban refugio en los túneles de las autopistas. Veremos si esta es la única ola de calor o si se convierte en algo habitual con el cambio climático. Puede que la siesta, desgraciadamente, pase a ser una costumbre inglesa.