VÍDEO | Esto es lo que pasa cuando lavamos las fresas con agua salada

La fresa es una fruta que se cultiva entre los meses de enero y junio y es una de las más consumidas durante este periodo. Tiene un alto contenido en fibra, vitamina C, antioxidantes, potasio, ácido fólico y minerales.

Toda una serie de propiedades que ayudan a mantener la piel hidratada, prevenir resfriados, combatir el estreñimiento o evitar enfermedades oculares y cardiovasculares.

Pero como cualquier fruta, hay que lavarla bien antes de comérsela para eliminar las impurezas que puedan traer del campo. También es importante limpiar los restos y trazas de pesticidas que puedan quedar sobre ellas.

Un buen método es meterlas en un bol con agua y una buena cantidad de sal durante media hora, tal y como muestran varios vídeos publicados en las redes sociales. Pero el resultado no invita a pegarles un bocado.

Y es que el agua salada hace aflorar todos los organismos vivos que las fresas albergan en su interior y que no se aprecian a simple vista. Así, con el paso de los minutos, se puede observar toda clase de bichos flotando o sumergidos en el agua. Se trata de insectos e, incluso, gusanos.

Uno de los más comunes son las larvas de la drosófila del ala manchada, más conocida como la mosca de la fruta. Y es que estas criaturas se sienten atraídas por las frutas dulces, maduras y fermentadas como las fresas o los arándanos.

Por este motivo, escogen estas variedades para depositar sus huevos, que se transforman en larvas de color blanco, como se puede apreciar en algunos de los vídeos.

Pero no todas las fresas que compramos en el supermercado se ven afectadas por la drosófila del ala manchada ni por el resto de los insectos, así que no deberíamos preocuparnos demasiado al comprarlas.

Además, los expertos aseguran que se trata de insectos inofensivos que se suelen encontrar en todas las frutas y verduras. También es muy probable que muchos de ellos hayan acabado ya en nuestros estómagos.

“Si estás comiendo productos frescos, estás comiendo insectos”, ha asegurado el entomólogo de la Universidad de Cornell, Greg Loeb, en declaraciones a la CNN, que sostiene que comerlos no te hace enfermar.