París-Argel: el pasado entorpece el futuro

euronews videos20 de diciembre de 2012

Es una etapa obligatoria para los presidentes franceses, y un momento tan esperado como temido porque suscita esperanzas que en muchas ocasiones se han visto defraudadas.

François Hollande ha querido que su primer viaje al Magreb sea a Argelia. Como todos sus predecesores excepto Georges Pompidou.

Al principio de su mandato, Mitterrand inaugura una nueva era, casi una luna de miel, que termina con la victoria del FIS en 1992, y el comienzo de la década negra para Argelia.

En 2003, Chirac pisa suelo argelino con un proyecto en mente: un tratado de amistad enterrado por una ley dos años después.

En 2007, Sarkozy habla del carácter injusto de la colonización pero rechaza pedir excusas. Igual que Hollande:

François Hollande. Presidente de Francia:

“No estoy aquí para sacar cadáveres del armario. Estos aquí para construir una nueva casa, quiero decir deberíamos trabajar con la esperanza de construir juntos. Si me preguntan qué es lo más importante, les responderé que el futuro, esta visita está basada en el futuro”

El mensaje es inequívoco: hay que pasar página, y sin mea culpa a ser posible, pero ese es precisamente el problema: el pasado sigue interponiéndose entre los dos países.

La guerra que costó la vida a entre 300 y 400 000 argelinos y a cerca de 27 mil soldados franceses pudre las relaciones entre París y Argel desde la guerra de la independencia en 62.

El pasado octubre, como preámbulo a su visita François Hollande calificó de “represión sangrienta” por primera vez los acontecimientos del 17 de octubre de 1961, cuando decenas de argelinos que se manifestaban en París fueron abatidos por la policía, de “represión sangrienta”.

“Es un principio, dice este argelino pero esperamos mucho más de él. Para empezar, que abran los archivos”

Pero todo indica que pasarán años antes de que Francia esté lista para hacerlo. Por ahora las relaciones bilaterales entre los dos países que tienen tanta historia y una lengua en común avanzan paso a paso.

Uno de los aspectos que se abordarán es la cuestión de los visados, para facilitar los viajes de los argelinos a Francia, ahora, como cuenta este ingeniero, complicados:

“Tengo 52 años y nunca he ido a Francia. Nací en el 62, soy ingeniero y no se por qué, en la embajada me han denegado el visado para viajar a Francia”

En un país donde el 75% de la población tiene menos de 40 años, una nueva generación más preocupada por otros problemas, sobre todo económicos, toma poco a poco el relevo. Una inmensa mayoría de los argelinos son favorables a una normalización de las relaciones con Francia.

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