Nada todos los días dos kilómetros para llegar al trabajo

Vivir en una gran ciudad y enfrentarse cada mañana al tráfico intenso es desesperante para la mayoría de los conductores. Por esa razón, Benjamin David, en Múnich, Alemania, decidió buscar una alternativa como transporte. No usa ni tren, ni autobús, ni metro para llegar a su destino, cada día, mete su ropa y ordenador en una bolsa impermeable y se laza al río Isar para nadar los dos kilómetros que le separan de su oficina. En verano lo hace casi a diario e incluso dos veces cada jornada, en invierno, las bajas temperaturas le limitan más. Asegura que es la manera más relajante en la que puede comenzar su día.

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