La flor de nochebuena es de origen mexicano

A principios de diciembre, calles y casas de todo el mundo se engalanan con llamativas flores de nochebuena. En México, colorean de rojo muchos de sus espacios públicos. Crecen de un lado a otro del país pues aquí se encuentran más del 90% de las especies silvestres.

Las flores de nochebuena eran plantas cultivadas por las civilizaciones mesoamericanas para celebrar ritos y sanar dolencias. “Era un planta dedicada a las ceremonias religiosas por su llamativo color rojo”, indica la investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Laura Trejo. Debido a que solo florece en los meses de diciembre y enero, se asociaba con el nacimiento de Jesús. Los misioneros franciscanos en la época de la conquista española empezaron a usarlas en las celebraciones.

Sin embargo, aunque las nochebuenas tienen una gran tradición en el país, solo se producen allí 20 millones de plantas, lo que supone menos de la décima parte de lo que se produce a nivel global. La investigadora lo achaca a su atraso en investigación y desarrollo, algo en lo que sí invirtieron sus vecinos estadounidenses.

Según las investigaciones de Trejo y su equipo de la UNAM, el botánico estadounidense y primer ministro de Estados Unidos en México Joel Roberts Poinsett supo de la existencia de esta planta en su viaje por el país entre 1828 y 1829. En la zona de barrancas de Taxco, en el estado mexicano de Guerrero, encontró unos estupendos ejemplares que decidió exportar a Filadelfia. Desde entonces en Estados Unidos se han hecho importantes inversiones para crear cultivos más vistosos y resistentes y la nochebuena- que en inglés llaman poinsettia- goza de gran popularidad. Solo en 2015 se vendieron nochebuenas por valor de 120 millones de dólares.