La ciencia descubre cómo ha sobrevivido la torre de Pisa a los terremotos

Este monumento declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad lleva desde 1173, año en el que empezó su construcción, inclinándose. Pero la gran pregunta es: ¿cómo puede ser que no se haya caído todavía?

La razón de su famosa inclinación, el defecto por el que es conocida mundialmente, es consecuencia de que fue construida en un terreno poco sólido. La torre ha sobrevivido a dos guerras mundiales, y a los cuatro grandes terremotos que ha vivido la zona desde 1290, uno de ellos de más de 6 grados en la escala de 10 de Richter.

La razón de que la torre siga en pie después de ellos es lo que se conoce como la interacción dinámica suelo-estructura. La altura y la rigidez de la torre, combinadas con la poca solidez del suelo de la base, hacen que las características vibratorias de la estructura se modifiquen sustancialmente, de modo que no afecte a la torre con un terremoto o un movimiento de tierra.

La altura de la torre combinada con la suavidad del terreno hace que el edificio no retumbe con la misma intensidad que el suelo ante un movimiento sísmico.

Parece que incluso ahora está más asentada que en el pasado. En 1990 el Gobierno italiano tuvo que cerrar el edificio a los turistas por miedo a que se derrumbase. Se volvió a abrir diez años después de instalarse un contrapeso de plomo de 900 toneladas en el lado norte. Pero eso sí, esto no quiere decir que en un futuro la torre no termine por caer.