Inventan un nuevo tipo de ladrillos hechos con residuos humanos

Los biosólidos son los residuos desinfectados que se derivan del procesamiento de aguas residuales. Y precisamente con este material es con el que investigadores de la Universidad Instituto Real de Tecnología de Melbourne, Australia, quieren que se construyan ladrillos a partir de ahora.

El ingeniero civil Abbas Mohajerani, líder del estudio, asegura que este nuevo tipo de bloques para la construcción no huele distinto a los normales y posee casi las mismas propiedades físicas y mecánicas.

En un solo día, tan solo la ciudad de Nueva York genera 1200 toneladas aproximadamente de biosólidos. Usarlo para hacer ladrillos supondría un gran ahorro de espacio, energía y reduciría las emisiones de carbono.

Antes las aguas residuales se tiraban al mar, ahora se mandan a plantas de tratamiento. Entre el 50 y el 70 por ciento de esta materia se usa como fertilizante, pero una gran parte permanece indefinidamente en los vertederos. Conforme las partículas orgánicas de los desperdicios se descomponen, se liberan gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono que contribuyen al calentamiento global. Incorporar solo un 15 por ciento de biosólidos en los ladrillos fabricados en todo el mundo anualmente podría eliminar por completo nuestros residuos.

A lo largo de unos cinco años, Mohajerani y su equipo de investigadores recolectaron biosólidos de dos plantas de tratamiento de aguas residuales en Melbourne y los mezclaron con tierra, en distintas proporciones, para fabricar ladrillos híbridos. Los hornearon durante diez horas a casi 1000 grados Celsius, los enfriaron y luego hicieron pruebas comparativas con ladrillos normales.

Los datos de su estudio, en el que aseguran que sus ladrillos son muy similares a los habitualmente usados en la construcción, se han publicado en la revista Buildings.

Puesto que el material orgánico se consume al colocarse en un horno, los ladrillos hechos con biosólidos requieren la mitad de la energía que necesitan los ladrillos normales para hornearse (según la cantidad de material orgánico que contengan los ladrillos)

El material orgánico que se consume también deja espacios en los ladrillos de biosólidos, haciéndolos más ligeros, más porosos y llenos de gas. Y, debido a que los gases no tienen grandes capacidades de conducción térmica, el calor los atraviesa con mayor lentitud. Mohajerani comentó que eso hace que tengan mejores capacidades de aislamiento. Por el contrario, no son tan resistentes y duros como los normales y su fabricación también requiere más agua.