El disparo certero de un guardabosques para liberar a dos ciervos enganchados por sus cornamentas

Los ciervos utilizan sus cornamentas para enfrentarse entre ellos con el fin de demostrar su fuerza y su poder. Los cuernos son resistentes y el máximo tamaño lo alcanzan cuando el animal tiene entre siete u ocho años. En este caso pueden llegar a medir hasta 20 centímetros.

Se trata de un arma de protección para los ciervos que, a veces, se puede convertir en una trampa. Y es que son numerosos los casos en los que se han quedado enganchados por la cornamenta durante una escaramuza.

El último nos llega desde Calgary, en Canadá, donde dos animales no conseguían despegarse. Fue entonces cuando un vecino de la zona alertó al guardabosques y sargento de Pesca y Vida Salvaje de la ciudad, Scott Kallweit, para informarlo de la situación.

Con el fin de solucionar el problema, Kallweit acudió con su rifle al lugar de los hechos y observó a los dos ciervos enganchados. Ambos estaban bien y se movían y saltaban con energía.

El guardabosques trató de tranquilizar a los animales pero, al ver que no lo conseguía, cogió el rifle, apunto desde la distancia, esperó a que los animales dejaran de moverse y disparó. El tiro fue tan certero que los animales se despegaron al instante.

Kallweit disparó a la cornamenta de uno de los dos logrando desprender un trozo de la misma, lo que permitió que pudieran separarse y dirigirse a la zona boscosa.

El disparo no supondrá ningún daño para el animal ya que suelen perder los cuernos con la llegada de la primavera.