Algunas catedrales se convierten en improvisados centros de vacunación en el Reino Unido

Varias catedrales del Reino Unido se han convertido en centros de vacunación improvisados para poder administrar el antídoto contra la Covid-19 a los mayores de 70 años y a los grupos más vulnerables y expuestos a la enfermedad. Por este motivo, varios templos religiosos como los de Salisbury, Lichfield o Blackburn han adaptado sus instalaciones para poder acelerar el proceso de inmunización.El objetivo del Gobierno británico es administrar las dosis correspondientes a ancianos, personas con patologías, sanitarios y cuidadores antes del 15 de febrero, un reto sin precedentes a nivel logístico porque significa aplicar cerca de dos millones de vacunas a la semana.La catedral de Salisbury, un edificio de 800 años de antigüedad ubicado en el sudoeste de Inglaterra, recibió a cerca de 1.000 personas el sábado e hizo sonar el órgano con piezas de Bach, Handel y Pachelbel para ayudarlas a relajarse mientras esperaban su turno.Otra de las catedrales que se han convertido en uno de los cientos de centros de vacunación masiva repartidos por todo el país es la de Lichfield, un templo construido hace nueve siglos y que se encuentra a unos 200 kilómetros al noroeste de Londres.En su nave central y bajo los arcos de punta góticos, centenares de jubilados recibieron el sábado la primera inyección de la vacuna de Oxford-AstraZeneca. “Es el centro de vacunación más glamuroso de toda GranBretaña”, tuiteaba el diputado Michael Fabricant junto a una fotografía del lugar.Una de las últimas en abrir sus puertas ha sido la catedral de Blackburn que administrará vacunas doce horas al día durante los siete días de la semana a miles de personas bajo su cripta. Según los datos facilitados por el Gobierno de Boris Johnson, hasta el sábado pasado ya se había administrado 3,6 millones de vacunas, lo que supone la cifra más alta en Europa. Y es que en este país se han registrado 3,3 millones de casos de Covid-19 desde que empezó la pandemia y también tiene la cifra más alta de muertos en el entorno europeo, con más de 87.000 fallecidos, según indican las cifras de la Universidad Johns Hopkins.