¿Apagarías a un robot si te rogase que no lo hicieras porque tiene miedo?

Los robots no tienen sentimientos, son máquinas, pero los humanos tendemos a otorgar personalidad a todo lo que nos rodea. Imagina que te regalan un pequeño robot con forma humanoide y te hacen interactuar con él, llegado un punto te piden que lo apagues, el robot te suplica que no lo hagas porque tiene miedo a la oscuridad. ¿Qué harías? Esta es la premisa de un estudio publicado por el diario Plos One.

La mayoría de los participantes se negó a hacerlo, y otro número importante de ellos tardó bastante en conseguirlo. En total participaron 89 personas que tuvieron que interactuar con un robot llamado Nao. Le ayudaron a realizar tareas, los investigadores hicieron creer a los participantes que mejorarían los algoritmos de aprendizaje del robot. Se trataba de responder a preguntas como “¿prefieres pasta o pizza?”, además de ayudarle a hacer un programa semanal.

Esto era solo parte del experimento, no era real, querían que los participantes pensasen que el robot estaba mejorando. Llegó un punto en el que el robot debía ser apagado y Nao empiezó a suplicar que no lo hicieran. Solo lo hizo con la mitad de integrantes del estudio.

De las 43 personas que escucharon las súplicas del robot, 13 decidieron no apagarlo (es decir, casi el 33%). Los 30 restantes, decidieron apagarlo pero se demoraron el doble para tomar la decisión con respecto a los que no tuvieron que escuchar las súplicas.

Cuando se les preguntó que por qué habían tomado tal decisión, dijeron que tenían miedo de estar haciendo algo mal y, la respuesta más común, que el robot no quería ser desconectado. Los investigadores concluyeron que habían tratado al robot como si fuese una persona, otorgándole sentimientos.