Antorchas para salvar cosechas. Así combaten las heladas los viticultores del norte de Italia

Las heladas son uno de los principales enemigos de los viticultores y de los campesinos en general. El frío en exceso puede arruinar largas temporadas de cultivo y echar al traste cosechas enteras.

Los agricultores recurren a todo tipo de técnicas para combatir las bajas temperaturas y no acabar con las manos vacías a final de temporada. Estufas, ventiladores, lonas para cubrir las cosechas o, incluso, técnicas ancestrales como el fuego.

Precisamente, el fuego es el método que han utilizado los viticultores del norte de Italia para hacer frente al inesperado descenso de las temperaturas con el que se han encontrado, de hasta 9 grados bajo cero.

Para salvar sus cosechas de las heladas nocturnas, los agricultores italianos no han dudado en encender centenares de antorchas y distribuirlas por su viñedos. Lo que ha dejado unas imágenes impactantes como las recogidas por la Abadía de Novacella, al norte de Italia, en la frontera con Austria y Suiza.

En las imágenes de la Abadía de Novacella se puede observar el efecto visual de las cerca de 300 antorchas repartidas en una hectárea de viñedo. El aire cálido que generan puede elevar la temperatura del entorno hasta tres grados centígrados.

Aunque no parezca una oscilación térmica demasiado importante puede marcar la diferencia entre una cosecha abundante y millones de euros en pérdidas.

Se trata de una técnica ancestral que actualmente también utilizan los agricultores de países con climas fríos como Suiza o Francia.