Vida y obra de Javier Marías vistas desde Australia

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La fama de Javier Marías, el escritor español contemporáneo de mayor renombre internacional, fallecido el 11 de septiembre, a punto de cumplir 71 años, se debe a sus 14 novelas, entre las que destacan Corazón tan blanco, que ganó el Premio Literario Internacional de Dublín IMPAC en 1997, Mañana en la batalla piensa en mí y la trilogía Tu rostro mañana. Su última novela, Tomas Nevinson, se publicó en marzo de 2021. En España también es reconocido por sus traducciones de literatura y periodismo inglés y estadounidense.

En sus novelas y relatos cortos recoge y recorre la fascinación de Miguel de Cervantes por la línea que separa la realidad de la ficción, especialmente en las obras que tratan sobre el secreto y la traición. Otros temas destacados son los límites y las maravillas de la traducción y el entendimiento intercultural, y el peso del pasado sobre el presente.

Considerado por algunos como demasiado sesudo o cerebral, Marías utilizaba la ficción para superar las limitaciones de la experiencia vivida. En su ficción, ralentizaba el tiempo, alargando los momentos fugaces para dar más tiempo a la reflexión de lo que permite la vida vivida en el momento. Sus frases llevaban el español más allá de sus límites sintácticos. Era un usuario de la coma en serie, que empleaba para conectar varias frases seguidas.

Hasta su muerte, Marías era el más probable futuro ganador del Premio Nobel de Literatura procedente de España. Fue traducido a 46 idiomas, recibió numerosos premios literarios internacionales y vendió más de 8 millones de ejemplares de sus novelas en todo el mundo.

Intercambio cultural

Marías nació en Madrid en 1951 en el seno de una familia intelectual y artística que, como tantas, había quedado marcada por la Guerra Civil española. Su padre, Julián Marías, un famoso filósofo que había estudiado con José Ortega y Gasset, fue detenido y encarcelado por sus simpatías izquierdistas. Después de la guerra, a Julián se le prohibió dar clases en la universidad española por negarse a firmar un documento de adhesión a los valores de la dictadura derechista de Francisco Franco.

Aunque Marías nació en Madrid, pasó el primer año de su vida en Estados Unidos, cuando su padre aceptó un puesto de profesor en el Wellesley College. Allí, el niño Marías vivió en el mismo edificio que el escritor Vladimir Nabokov, cuyos poemas traduciría más tarde al español.

Los primeros años de Marías estuvieron marcados por este movimiento ocasional entre una España culturalmente estancada y cerrada y unos Estados Unidos abiertos y vibrantes. En España, Marías evitó la represiva educación religiosa de sus contemporáneos cuando sus padres lo inscribieron en una de las pocas escuelas laicas de élite permitidas por el régimen.

A los 17 años se escapó a París, donde vivió con su tío materno, Jesús Franco (sin relación con el dictador), un pornógrafo y director de películas de terror. Allí tradujo guiones de cine para su tío y trabajó en su primera novela, Los dominios del lobo, que publicó a los 19 años.

El proyecto literario de Marías se caracteriza a menudo por la anglofilia. Leía literatura inglesa y americana en su casa y se licenció en Filología inglesa en la universidad. El difunto intelectual y escritor policiaco posmoderno Manuel Vázquez Montalbán se burló de él en una novela de 1996 por ser “el mejor novelista inglés que escribe en lengua española”.

Muchas de las obras de Marías están ambientadas total o parcialmente en Inglaterra. La más notable es su sexta novela Todas las almas, basada en los dos años que pasó como tutor de traducción y Literatura española en Oxford. También se habla mucho de los títulos shakespearianos de varias de sus novelas y de su traducción de Tristram Shandy, de Sterne, premiada en 1979, como prueba de su anglofilia literaria. Pero Tristram Shandy es un relato picaresco, un género nacido en la España del siglo XVI con el Lazarillo de Tormes.

Más que ver a Marías como un importador español de sensibilidades literarias inglesas, su proyecto literario se percibe quizá mejor como un producto del intercambio cultural que resulta del movimiento entre y a través de las lenguas en la traducción.

De hecho, la traducción es una característica central de su obra. En Todas las almas, por ejemplo, su protagonista es un profesor de español que da clases de traducción en Oxford. Un corazón tan blanco, la novela que lo lanzó a la fama internacional en 1992, es una historia de amor entre intérpretes.

A lo largo de su vida, intercaló la escritura creativa con la traducción. Además de Sterne, tradujo al español a Joseph Conrad, Thomas Hardy, W.H. Auden, Joseph Brodsky, Robert Louis Stevenson y J.D. Salinger, entre otros.

La traducción le ayudó a convertirse en escritor, pero el estilo literario de Marías pertenece tanto a Sterne como a la tradición española de las frases largas y digresivas, con muchas subordinadas. Este era el estilo, por ejemplo, de su mentor, Juan Benet. Las frases y párrafos de Marías pueden durar páginas y, como dice el tópico, el objetivo no es el destino sino el viaje reflexivo que realiza el lector.

Los críticos tienden a alabar más su ficción posterior, como Tu rostro mañana, pero yo prefiero Un corazón tan blanco, que leí a finales de los 90 mientras hacía mi doctorado en Barcelona. La combinación de tragedia, misterio y comedia de la novela es convincente, así como su reflexión sobre la traducción de significados ocultos y la revelación de los secretos de los personajes. Para un estudioso que intentaba comprender los misterios de otra lengua, resonó profundamente.

Máquina de escribir y fax

Marías era un escritor a la antigua usanza que escribía a mano y en una máquina de escribir Olympia Carrera de Luxe. Mucho después de que el correo electrónico se convirtiera en imprescindible, siguió enviando su columna semanal al diario El País por fax. Hace poco había dejado de utilizar el fax, y en su lugar hacía una foto de su columna mecanografiada y la enviaba por WhatsApp.

La broma de Montalbán sobre Marías como escritor inglés contiene una crítica subyacente a un autor cosmopolita desconectado de España. Esto cambió con la publicación de la monumental Tu rostro mañana, de 1 592 páginas, publicada en tres partes entre 2002 y 2007. En ella, Marías ficciona en parte la experiencia de su padre durante la Guerra Civil.

Marías sostuvo la postura de su padre frente a la injerencia política española. Se negó a aceptar premios institucionales o dinero público para “evitar estar vinculado a ningún partido político o poder”. El caso más sonado fue el de 2012, cuando Los enamoramientos recibió el Premio Nacional de Narrativa, dotado con 20 000 euros, que rechazó.

La postura de Marías hizo que, a diferencia de sus colegas literarios Jorge Luis Borges y Mario Vargas Llosa, nunca recibiera el premio literario más importante de España, el Cervantes. Sin embargo, aceptó numerosos premios literarios extranjeros y premios y honores no estatales. Entre ellos, su elección como miembro de la Real Academia Española en 2006.

El sillón de Marías en la academia pronto será ocupado por otra persona, pero su posición como uno de los escritores más importantes en lengua española perdurará.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Stewart King no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.