Victoria, el estado australiano cuya estrategia debería inspirar a todo el mundo para poner a 0 los contagios

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La expansión del coronavirus por el mundo continúa, con los contagios y las víctimas marcando nuevos récords con más de 40 millones de infectados y más de 1,1 millones de fallecidos por la pandemia.

Mientras que la mayor parte de los países europeos afrontan una segunda ola, con miles de nuevos casos diarios, Australia ha conseguido doblegar la curva y apenas está notificando unos pocos positivos diarios (siempre por debajo de 50 en el último mes). El paradigma de su éxito es el estado de Victoria, el más densamente poblado del país y el segundo con más habitantes, cuya capital es Melbourne.

El estado de Victoria empieza a levantar las restricciones. (AP Photo/Asanka Brendon Ratnayake)WLd
El estado de Victoria empieza a levantar las restricciones. (AP Photo/Asanka Brendon Ratnayake)WLd

Esta región ha sido la más golpeada por la pandemia. El pasado 30 de julio notificaba una cifra récord de 723 nuevos casos, que obligaban al Gobierno a tomar medidas restrictivas para frenar la expansión del virus. Menos de tres meses después, el estado puede presumir de haber contenido el virus y de lograr 0 casos de covid-19 por primera vez en varios meses.

El único caso registrado durante las últimas 24 horas es el de una persona que previamente había dado positivo en julio, por lo que las autoridades creen que simplemente puede estar en proceso de eliminar el virus y no sería un nuevo contagio.

La última vez que Victoria no notificó casos fue el 9 de junio. Desde entonces las cifras habían ido subiendo rápidamente hasta levantar la alarma. El récord de casos de la segunda ola (superior incluso a la primera) provocó que se impusieran unas medidas férreas para los residentes que varios meses después se ve que han dado sus frutos.

Un confinamiento duro

Los residentes se han tenido que enfrentar a un confinamiento en el que solo se permitía salir de casa por cuatro razones: compra de alimentos, cuidado de personas dependientes, trabajo o realización de ejercicio. El uso de la mascarilla era obligatorio para todo el mundo, salvo excepciones tales como personas con dificultades para respirar o niños menores de 12 años.

Las reuniones familiares o con amigos en domicilios estaban completamente prohibidas y solo se contemplaba como excepción el cuidado de otra persona o si tenías con ella una relación íntima. Finalmente, restaurantes y bares estaban cerrados al público y solo se permitía su consumo si era para llevar los productos a casa. Tiendas que no son de primera necesidad como las de ropa han estado también cerradas y los residentes de la región no podían desplazarse a otras partes del país. Las penas para los que incumplían eran cuantiosas y se situaban casi en los 3.000 euros.

A medida que los datos iban mejorando, y lo han ido haciendo rápidamente, las autoridades han ido poco a poco levantando algunas de las restricciones, pero lo han hecho muy despacio, con el objetivo de que no hubiera rebrotes.

Así, se ha dado más flexibilidad como no poner ningún límite al ejercicio fuera del hogar o permitir reuniones sociales siempre y cuando se produzcan al aire libre y no sean a más de 25 kilómetros de casa. Además los negocios van recuperando la normalidad, aunque de momento solo pueden trabajar con el servicio a domicilio o con los clientes recogiendo los productos en tienda. Los gimnasios todavía permanecen cerrados.

Están permitidas las reuniones sociales siempre que sean al aire libre. (Photo by Asanka Ratnayake/Getty Images)
Están permitidas las reuniones sociales siempre que sean al aire libre. (Photo by Asanka Ratnayake/Getty Images)

A partir del 2 de noviembre, el Gobierno seguirá levantando las restricciones vigentes y permitirá que se pueda salir de casa por cualquier razón o visitas a los domicilios de un máximo de cuatro personas. De momento el objetivo que se ha planteado es llegar a las fechas navideñas con la pandemia completamente bajo control y a eso se están dedicando. Pese a la dureza de las medidas, no cabe duda de la efectividad de estas ya que los casos se han desplomado.

Ha habido errores

Su estrategia ha sido muy exitosa, pero no ha estado exenta de errores. Uno de los más importantes ha sido la mala utilización de unos dispositivos que miden la glucosa en la sangre, lo que va a obligar a que 243 personas se tengan que someter a pruebas de detección del VIH, ante el riesgo de contaminación por enfermedades infecciosas a través de la sangre.

Estos dispositivos se usan para tomar una pequeña muestra de sangre del dedo del paciente y están diseñados para el uso individual de cada persona. Sin embargo, un mal uso entre el 29 de marzo y el 20 de agosto con personas que se encontraban en cuarentena ha provocado que varias de ellas se hayan podido infectar de varias enfermedades como hepatitis B y C y VIH (el coronavirus no se transmite por la sangre), por lo que deberán hacerse pruebas complementarias para descartar la infección.

Pese a los errores, Victoria muestra cuál es el camino para contener el virus. Medidas restrictivas, disciplina ciudadana y no relajarse una vez que se ha doblegado la curva de contagios. Está por ver si otros países abogan también por unas normas tan severas.

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