Un viaje hasta la luna de la mano de Tintín y Armstrong

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Unas visitantes se fotografían con un traje espacial que puede verse en la exposición "Tintín y la Luna" que ha aterrizado en el CaixaForum de Zaragoza para conmemorar los 50 años de la primera misión tripulada a la luna y el "pequeño paso" de Armstrong y aúna ciencia y arte hasta el 1 de marzo. EFE/Javier Cebollada

Zaragoza, 26 nov (EFE).- "Tintín y la Luna" aterriza en el CaixaForum de Zaragoza para conmemorar los 50 años de la primera misión tripulada a la luna y el "pequeño paso" de Armstrong, en una exposición que aúna ciencia y arte, abierta hasta el 1 de marzo.

La famosa efemérides se remonta al 20 de julio de 1969, cuando el hombre llegó por primera vez a la luna a bordo de la nave Apollo 11, aunque casi dos décadas antes el dibujante belga Hergé ya había enviado a Tintín, escoltado por el capitán Haddock y el pequeño Milú, al satélite terrestre.

Desde Galileo hasta las especulaciones del futuro lunar, la muestra "Tintín y la Luna" ha sido presentada este martes por el director de CaixaForum Zaragoza, Ricardo Alfós; el jefe de exposiciones científicas del Área de Cultura y Divulgación Científica de la Caixa, Javier Hidalgo; y el asesor científico Rafael Clemente.

La exposición, como ha explicado Clemente, se puede leer con carácter nostálgico, para aquellos que tienen más de 60 años y que "pasaron la noche en vela frente al televisor, viendo a Armstrong llegar a la luna".

Los más jóvenes serán capaces de percibir a través de los diversos módulos interactivos, documentos sonoros y gráficos "el arrojo que tuvieron los astronautas de la época para meterse en una cápsula, recorrer 400.000 kilómetros y volver".

Y el viaje comienza con una reproducción del telescopio de Galileo Galilei que, a pesar de tener la potencia de unos gemelos de teatro, hizo que la ciencia medieval se tambaleara, al contradecir el pensamiento aristotélico oficial.

Desde ese momento hasta la misión Apollo 11 pasaron muchos siglos, que se pueden observar a través de la primera foto de la cara oculta de la luna o la segunda imagen (la primera se perdió) del satélite a través de un telescopio en un daguerrotipo.

La preparación de la histórica misión estadounidense se explica con multitud de réplicas, como el modelo de traje espacial junto a una escafandra anterior del español Emilio Herrera o el ordenador de a bordo, el corazón de las naves Apollo, cuyo diseño marcó un hito en los equipos informáticos.

Pero las reproducciones más impresionantes son la del módulo de mando de la misión Apollo 11- el vehículo que cobijaba a los astronautas durante la mayor parte de la misión- y la del módulo lunar -diseñado para transportar a dos personas hasta la superficie de la luna y hacerlos regresar-.

El recorrido no acaba aquí y a la frase histórica de Neil Armstrong de "es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad" se adelantó Tintín, pronunciando "¡Ya estoy aquí! ¡He dado unos cuantos pasos!".

Fue, eso sí, en ciencia ficción y en formato de historieta, de la mano de Hergé, cuyos primeros bocetos, cartas y resultados finales en forma de cómic es posible observar también al concluir la exposición.

Los visitantes podrán así descubrir cómo imaginó el historietista autor de Tintín la llegada a la luna, a través de un fascinante viaje que comenzó en 1950, con el cómic "Objetivo: la Luna" y que terminó en 1953 con "Aterrizaje en la luna".

Como ha apuntado Javier Hidalgo sorprenden los paralelismos con la realidad que la "mente privilegiada" de Hergé imaginó casi 20 años antes del acontecimiento.

En sus palabras, "Tintín y la Luna" ofrece un espacio donde "la ciencia marida con el arte de una manera muy sugerente" que hace que los visitantes, niños y adultos, puedan imaginar la llegada al satélite a través de estas dos visiones: la de la ciencia y la de la ciencia ficción.